viernes, 4 de diciembre de 2009

Revolucionarias, ideas

Confidencial
Guadalajara. Agosto 24 de 1885

Sr. Presidente de la República
Gral. D. Porfirio Díaz
México

Mi muy estimado Sr. Gral. y fino amigo:

Siguiendo en mis propósitos de tener a Ud. al corriente de cuanto ocurra por acá, confirmo el contenido de mi mensaje en cifras de esta fecha, repitiéndole que anoche fueron arrojados con profusión en las calles de esta Ciudad los papeles sediciosos como los que tengo la satisfacción de adjuntar a Ud. cuyos papeles fueron recojidos en su mayor parte por la policía sin lograr la aprehensión de las personas que los tiraban.

Así empieza una carta que me encontré el martes que fui a trabajar al Archivo Porfirio Díaz en la Biblioteca de la UIA. El catálogo del archivo tiene varios volúmenes con tres tipos de índices: de lugar (y ahí busco Tacubaya), onomástico (como Anguiano o Díaz Covarrubias) y por tema. Éste último lo leo todo, porque nunca sabes lo que pueda servir. Y aunque no está entre los temas que busco para conocer la historia del Observatorio Astronómico Nacional, no pude evitar ir a ver esta carta que aparecía bajo el tema “revolucionarias, ideas”. Desafortunadamente no se conservan los "papeles sediciosos".

También encontré información más relacionada con mi tema de estudio. Está, por ejemplo, una carta en la que varios funcionarios de Tacubaya (entre ellos Ángel Anguiano, director del OAN) ofrecen todo su apoyo a Don Porfirio para expresar “nuestra adhesión, procurando tocar cuantos recursos estén a nuestro alcance para conseguir la elección de las personas que tenga a bien designarnos”. Supongo que te resultará tan curioso como a mí, pues aunque había elecciones, por lo visto no eran exactamente libres.


La carta más relacionada con el OAN que descubrí esta vez está fechada el 26 de marzo de 1885. Fue enviada por Anguiano a Don Porfirio para informarle que el telescopio grande ecuatorial había quedado instalado y dice: “su instalación, aunque provisional, hará época en los anales astronómicos de México”. A continuación invita a Díaz a que venga a visitarlos para observar a Júpiter y Saturno, que en ese momento se podían ver bien. Está también la respuesta, donde el presidente lo felicita y promete ir a visitar el OAN.

El gran ecuatorial es uno de los instrumentos que se compraron para la fallida observación del tránsito de Venus en 1882. Tuvieron que instalarlo de manera un tanto precaria en el jardín en Tacubaya, pues no había un edificio para él y posiblemente Anguiano quería pedir apoyo para la construcción que requerían.

Aunque ésta última sea la carta más astronómica, el conjunto ayuda a darnos una idea de cómo era el mundo social y político en el que nació y creció el OAN.

jueves, 26 de noviembre de 2009

De glorias y aleluyas

Esta semana ha estado llena de actividades galileanas. Me invitaron de la Sociedad de Astrónomos del Planetario Alfa de Monterrey para que les platicara sobre ti. Así que fui allá de viernes a domingo y me tocó estar para su reunión anual. Conocí a gente muy agradable, pero más que nada grandes entusiastas de la astronomía. Me regalaron una canasta de dulces de leche típicos de allá, entre los cuales venían unos que me encantan, las glorias.

Y ayer fue la presentación que ya te había mencionado, de mi comic junto con el nuevo libro de Sergio. Para ésta me desplacé bastante menos, hasta el centro de la ciudad. Como llegué temprano, pasé a la fabulosa Dulcería de Celaya. De ahí, mi favorito es el dulce de tamarindo, pero llevaba un encargo de mi hermana así que también compré aleluyas de nuez.

A veces pienso que cometí un error de ortografía vocacional, que debí agregarle una g a la astronomía a la hora de escoger mi profesión.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Otro Galileo para niños

Como prometí, te platico sobre el libro de Sergio de Régules y Alejandro Magallanes que acaba de sacar Ediciones SM. Es un libro pequeño (20x20cm) de pasta suave. De sus 46 páginas, 33 son la historia de Sergio con las ilustraciones de Alejandro, y las demás contienen una cronología bien ilustrada de tu vida. Forma parte de una colección de SM que se llama "Así ocurrió: instantáneas de la historia", que está pensada para chicos de 8 a 12 años. Cada libro de la colección habla de un personaje famoso y, para acercar a los niños, cuenta su historia desde el punto de vista de alguien (real o ficticio) que los acompañó en vida.




El texto de Sergio ya lo conocía, y me gusta muchísimo. Cuenta tu historia con la voz de Paolo, un niño que fue tu estudiante ( pudo haberlo sido). El tono es dulce, ligero, entrañable.

Las imágenes de Alejandro las acabo de conocer y resultan un interesante contraste con el texto. Como puedes ver por el retrato de la portada, sus ilustraciones son muchas cosas, pero no dulces. Son muy ricas (me gustan especialmente los colores) y cada una es diferente.

Junto con mi comic, dará de qué hablar en la presentación el 25 de noviembre en la Feria de la Astronomía.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Cazadores de chícharos

Esto que ves es una galaxia chícharo verde y la historia de cómo fue descubierta me gustó tanto que te la quiero contar.

Para conocer más acerca de las galaxias, astrónomos en Nuevo México (EUA) armaron el proyecto Sloan Digital Sky Survey que es, en cierto modo, un descendiente del de Carta del Cielo que ya te había comentado. Se trata de hacer un barrido para fotografiar el cielo, sólo que en este caso lo que buscan son galaxias, y no estrellas. Otra diferencia importante es que ahora todo está automatizado: utilizan unas máquinas llamadas computadoras para dirigir el telescopio y tomar las imágenes. Las computadoras también recortan las imágenes en otras más pequeñas para que cada una tenga sólo una galaxia.

Lo que sigue es clasificarlas, es decir separarlas de acuerdo a su forma. En esta tarea de reconocimiento de patrones las computadoras no son tan buenas como nosotros. Lo ideal es que lo haga una persona, ¡pero gracias al SDSS se tienen fotos de cientos de miles de galaxias!

Algunos astrónomos que tenían preguntas específicas empezaron a clasificar estas galaxias, pero pronto se dieron cuenta de que necesitaban ayuda. De modo que en 2007 armaron una página en la red llamada Galaxy Zoo (zoológico de galaxias). Ahí pusieron todas estas galaxias y lanzaron una invitación abierta: todos aquellos que quisieran podían participar clasificándolas. Había que separar las elípticas (como la que ves a la derecha) de las espirales (las otras dos). Luego había que detectar las características de las espirales, como en qué dirección rotan, cuantos brazos tienen o cómo es su centro.


La respuesta a la convocatoria fue impresionante y pronto tuvieron más de 150 mil voluntarios. Hasta ahora, cada una de las galaxias ha sido revisada y clasificada por al menos 40 personas. Con estos datos se han podido responder preguntas importantes y se han escrito 4 artículos, de los cuales 2 ya están publicados. Pero las ventajas no son todas para los astrónomos, pues los voluntarios tienen la oportunidad de participar en la ciencia y, más aún, de verla conforme se va haciendo.

Además, han surgido algunos resultados inesperados y entre ellos están las galaxias chícharo verde. A la hora de separarlas, los voluntarios se dieron cuenta de que algunas de las galaxias elípticas son pequeñas, redondas y verdes. Bromeando en el foro uno de ellos les llamó green peas (chícharos verdes) y se les quedó el nombre. Pronto eran muchas, y los astrónomos decidieron revisarlas para ver qué tenían de particular. El color verde es resultado de una fuerte emisión de Oxígeno, lo cual es evidencia de que ahí se están formando muchas estrellas nuevas. Tan interesantes resultaron estas galaxias chícharo, que se publicó un artículo sobre ellas y se pidió tiempo de telescopio para hacer más observaciones y así entenderlas mejor.

Justo en estos días se van a hacer las observaciones, y puedes seguir de cerca la saga en el blog del proyecto.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Una fiesta en palacio

Te apuesto que en vida nunca te hicieron una fiesta de 10 días en un palacio. Pues eso es justamente lo que está organizando el Instituto de Astronomía de la UNAM.


Del 20 al 29 de noviembre, de 10 a 18 horas, el Palacio de Minería estará lleno de vida con La feria de la astronomía. El programa –que está pensado para jóvenes- se ve realmente interesante. Incluye fotografías, equipos interactivos, conferencias y exposiciones históricas sobre ti y sobre el telescopio.

De lo demás, no te puedo platicar mucho, pero participé en la parte de diseño de la exposición sobre ti, y que sé que reconstruye el ambiente de tu taller, con algunos de tus experimentos, y complementa con información sobre tu vida y obra. Además, el miércoles 25 a las 4:30 los cuatro autores presentaremos estos dos libros sobre ti. Luego te cuento sobre el libro de Sergio y Alejandro, ¡que está buenísimo!


viernes, 6 de noviembre de 2009

Los mejores años


Dime la verdad, ¿todavía piensas que los mejores años de tu vida fueron los 18 que pasaste en Padua? No sé si lo recuerdes, pero eso fue lo que dijiste en una carta y desde entonces muchos han repetido tus palabras. Entre ellos están los investigadores del Archivio di Stato di Venezia que, orgullosos de haberte hospedado entonces, organizaron una exposición especial con sus documentos relacionados contigo.

La visita al Archivio fue la segunda salida del congreso y fue realmente impresionante. No sólo las instalaciones son una locura, sino que resguardan 70 kilómetros lineales de documentos (el archivo que estoy ordenando debe medir como 100 metros). Pero lo mejor de todo fue ver las trazas que dejaste en tu paso por esos rumbos.


Tienen muchos documentos que ya conoces, como tu primer nombramiento de profesor en la Universidad de Padua, o las numerosas promociones y peticiones de adelantos. Me resultaron simpáticos los más cotidianos, que siento que me acercaron al Galileo de carne y hueso. Se conservan, por ejemplo, tu petición para que se compre un pizarrón, y tu queja porque un profesor de anatomía decidió dar clases a la misma hora que tú, reduciendo el número de estudiantes de tu clase.

Hay muchos documentos con los cuales se puede reconstruir tu relación con las instituciones importantes de esa época. Destaca, claro, tu presentación del cannocchiale (anteojo) a la República de Venezia en 1609, y su aceptación con todos los beneficios que te ofrecieron. También se conservan constancias del registro de algunos instrumentos que diseñaste, como el compás geométrico militar. Sobre éste está también el registro de los problemas que tuviste cuando intentaron plagiarlo. Y no podía faltar la Iglesia, por supuesto. Guardan desde una denuncia de que no ibas mucho a misa, hasta los informes de tus encuentros con ese gran poder en 1616 y 1633.

Las fotos que te pongo son cortesía de un amigo que prefiere permanecer anónimo. En una puedes ver cómo apareces en un volumen de 1666 que contiene los elogios de hombres ilustres, y supongo que te dará gusto. En la otra ves un libro que reunió las obras completas de tu amigo Paolo Sarpi en el siglo XVIII.

La foto que puse hasta arriba es la que más me gusta. Se trata de un mapa de Venezia pintado por Cristoforo Sabbadino alrededor de 1557. ¿Lo viste alguna vez?

miércoles, 4 de noviembre de 2009

El congreso

Ahora sí, te cuento del congreso. Creo que ya te había comentado que se llevó a cabo en una isla, San Servolo. Por su relativo aislamiento de Venecia, fue monasterio, manicomio y luego cárcel; y ahora es un centro de convenciones (además de galería al aire libre, de modo que me tocó ver un poquito de la Biennale de Venezia). Mide más o menos 300 metros de largo por 200 de ancho. El tamaño, además de encantador, resultó muy práctico, pues me daba perfecto tiempo de comer, dormir la siesta y regresar a las sesiones de la tarde.

El programa comenzó con una mañana dedicada a ti, en la cual venecianos auténticos hablaron de la cultura en tu época, la importancia del arsenal de Venecia, y tu relación con Paolo Sarpi. Siguió una tarde sobre un proyecto muy interesante: el convenio entre la Unión Astronómica Nacional y la UNESCO para incluir a los observatorios como monumentos que se pueden declarar patrimonio de la humanidad. Esa noche nos llevaron a conocer la basílica de San Marco, ¡una cosa alucinante! Ni por fuera ni por dentro debe ser como tú la conociste. Toda la decoración de afuera, que seguro tú viste como la pintó Carpaccio poco antes de tu tiempo (no encuentro una buena imagen, la seguiré buscando!), ya no existe. Y los mosaicos bizantinos de adentro, que sí están intactos, no pararon de cambiar durante siglos.

El martes y la mitad del miércoles se habló de observatorios e instrumentos a través de la historia. Esto incluyó desde dispositivos neolíticos hasta planes para futuros telescopios espaciales. Todo me pareció interesante, pero naturalmente lo que más me gustó fue lo del siglo XIX, pues es la etapa que estoy estudiando ahora. Por la tarde del miércoles fuimos al Archivo del Estado de Venecia, que merece que te lo cuente por separado.

El jueves por la mañana tocó el turno a la historia de la astronomía. Fue entonces que di mi plática. Por la tarde se habló de la enseñanza y al día siguiente (el último) sobre la divulgación de la astronomía.

Fue muy estimulante: aprendí cosas nuevas y conecté ideas viejas, hice buenos amigos y contactos. Descubrí un espacio al cual estoy segura que regresaré: las comisiones de patrimonio, instrumentos y archivos de la Unión Astronómica Internacional (IAU).

martes, 27 de octubre de 2009

¡Eureka!


Finalmente, tras casi 10 meses de ver inmaculada la faz del sol, ha aparecido una ENORME mancha. Hoy, al menos en el D.F., no veremos nada de esto, pues está absolutamente nublado. Nos podemos consolar mirando una imagen de gran detalle en la página de Spaceweather.

miércoles, 21 de octubre de 2009

La luz


Es difícil decidir qué es lo que más me gustó de Venecia, pero si me viera forzada, diría que la luz. Al llegar a casa sentí que algo faltaba. Tengo un lindo departamento, muy bien iluminado (¡y vivo más de 20 grados al sur de aquella ciudad!), pero me parecía triste.





Tanto en los días más soleados (y me tocaron muchos) como en aquellos en que la neblina nunca se dispersó, la luz en esta pequeña ciudad-isla me llenó hasta el último de los conos y bastones. Allá me enteré que el pintor inglés Turner, famoso por sus nubes, había pintado en Venecia y al buscar sus cuadros siento lo bien que captó esa luz tan especial.



Además de su luz me gustó su tamaño (es un sitio que tiene una escala humana), el hecho de que esté rodeada de agua (y entonces el transporte es en barco), la alucinante combinación de arquitecturas de varios siglos (todas apeñuscadas en tan poco espacio). Y los venecianos, bueno, el 50%, que para mí es un porcentaje altísimo.

Desde hace años, cuando viajo, me pruebo la ciudad a la que voy; intento imaginarme si podría vivir ahí. Hasta ahora, solamente San Francisco y Barcelona me habían parecido posibilidades. Ahora, tras horas de caminar o permanecer sentada en un café (o cualquier escalón), agrego Venecia a la lista.

Esto es, pues, el informe turístico. Todavía te debo el académico.

martes, 13 de octubre de 2009

No estaba muerta...

...andaba de viaje!

Perdón, ahora sí que me desconecté por demasiado tiempo.

Como te había contado, me fui a Venecia a un congreso (ya te contaré más). Pensé que habría más posibilidades para conectarme y contártelo todo, pero simplemente no fue así.

Ahora estoy en ese difícil proceso de volver a retomar el paso de la vida diaria, pero te escribo brevemente para compartir contigo dos buenas noticias.

Por un lado, ya salió el volumen de la Revista Digital Universitaria dedicado a la astronomía. Hay artículos sobre temas muy interesantes, de una variedad de partes de la astronomía. Además, encontrarás un artículo que hice sobre ti. A ver qué te parece.

Además, en mi (larga) ausencia, el Archivo Histórico de la UNAM inauguró una exposición sobre la historia del Observatorio Astronómico Nacional. Ésta se puede visitar en la sala de consultas del AHUNAM, en el segundo piso de la Biblioteca Nacional que se encuentra en la zona cultural de Ciudad Universitaria. Todavía no voy, pero el jueves te contaré más sobre ella.

Como ves, no hemos dejado de celebrar a la astronomía.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Ponerse de acuerdo

Por mí, seguiría revisando material nuevo acerca de la historia de la astronomía en México en el siglo XIX. Pero sólo me quedan dos semanas antes de zarpar hacia el viejo continente, y debo hacer una pausa en mis polvosas exploraciones para organizar lo que tengo y llevarlo al congreso.

Como te conté hace algunas semanas voy encontrando que un personaje clave para entender las primeras décadas después de la fundación del Observatorio Astronómico Nacional es el Ing. Francisco Díaz Covarrubias. Pero además, de lo que he estado leyendo, me parece ver otro hilo conductor muy interesante. Nuestra participación en las observaciones de sendos tránsitos de Venus en 1874 y 1882 formaron parte de un proyecto internacional cuyo objetivo era determinar con mayor precisión la distancia al Sol. Esto, a su vez, ayudaría a conocer mejor el Sistema Solar.

En 1874 grupos de astrónomos de todo el mundo observaron este fenómeno, lo registraron e hicieron sus cálculos. Aún así, siguieron encontrando una gran disparidad en las medidas de unos y otros. En preparación para el siguiente tránsito, en 1881 se reunieron en una conferencia internacional en París. Ahí decidieron hacer las observaciones de una manera más sistemática, y acordaron el tipo de instrumentos que utilizarían, así como el modo en que realizarían sus observaciones y reportarían sus resultados.



Según Agnes Clerke*, esta segunda ronda no los llevó más cerca de conocer la distancia entre la Tierra y el Sol. Sin embargo, visto desde acá, queda claro que reunió y puso a dialogar a grupos de astrónomos muy diversos sobre sus instrumentos y sus técnicas. Este proceso, que también estaba sucediendo en las otras áreas de la ciencia, abrió posibilidades que antes no existían. Y fue justamente entonces que nació otro proyecto internacional, La Carta del Cielo, que fue concebido por un astrónomo australiano e impulsado por otro francés.

A finales del siglo XIX estaba sucediendo otra cosa en la astronomía: la irrupción (muy bien recibida, claro está) de la fotografía y el nacimiento de la astrofotografía. Una de las grandes ventajas que nos da la fotografía es que registra con precisión las posiciones de los astros al tiempo que detecta objetos que no son visibles para el ojo humano. Naturalmente, muchos por ese tiempo pensaron en hacer una carta o mapa del cielo que, con el uso de la fotografía, sería mucho más preciso que todos los anteriores.

Una vez más, astrónomos de todo el mundo se reunieron en París, esta vez en 1887, y decidieron perseguir la ambiciosa meta de cartografiar todo el cielo. Para nuestra enorme fortuna (esta es toda otra historia que te contaré más adelante), México quedó incluido dentro de los 18 observatorios que se repartieron el cielo (y el trabajo, claro). De modo que, a través de nuestros documentos tenemos una ventana a este complicado proceso que fue acordar estándares y luego negociar las inevitables excepciones.

Y lo que quiero hacer para mi congreso es mostrar el caso de México como un ejemplo de la implementación real de ese proyecto.

*Clerke, Agnes M. (1902), A Popular History of Astronomy in the Nineteenth Century (ital), Sattre Press (edición facsimilar, 2003), Decorah.

martes, 25 de agosto de 2009

Una mujer pública

Supongo que ya para ahora te vas imaginando qué tipo de persona soy. Mi estado natural es en casita, sentada (o echada!) con un libro. Todo lo demás implica un gran esfuerzo. Bueno, pues déjame que te cuente que esta semana me convertí en otra.




Comencé el lunes con un chat en la página del periódico El Universal. Durante una hora sostuve una entrevista con muchas personas mediante el intercambio de mensajes por computadora. Fue divertido, pero intenso. Me hicieron un montón de preguntas, desde las más usuales hasta unas verdaderamente sorprendentes. La que más me gustó, pues me hizo sentir que realmente hice contacto, fue:


¿Qué se sintió viajar en el tiempo para poder estar a lado de Galileo y conocer todo lo que descubrió durante ese tiempo?
El martes me hicieron una entrevista para el periódico Reforma. Parte de ella salió dentro de un artículo el viernes sobre la efeméride del día que presentaste el telescopio al Senado de Venecia. En otra ocasión te platicaré más sobre la manera en que se ve hoy este tema.


Y el miércoles fue la presentación en sociedad de mis libros en el Instituto Italiano de Cultura. La organización fue impecable y además de la breve charla, armamos una exposición con algunas de las páginas del comic. Hubo casa llena. Fueron muchos de mis amigos. El ambiente estuvo relajado y la sesión de preguntas fue larga y cordial. ¡Quedé super contenta!

viernes, 14 de agosto de 2009

Polvo somos...

Una manera muy eficaz de cobrar conciencia de que “...en polvo nos convertiremos” es trabajar en un archivo histórico. Llevo un par de días revisando los Anuarios del Observatorio de Tacubaya y algunos folletos que resguarda la Biblioteca del Instituto de Astronomía , ¡y he sacado iguales cantidades de información y polvo!

Para mi enorme gusto, a través de los Anuarios veo que me equivoqué en algo que dije hace poco en el coloquio El legado de nuestros antepasados . Estoy en el proceso de revisar todos los documentos relacionados con los primeros años del Observatorio Astronómico Nacional de México para entender mejor ese periodo. Cuando les conté acerca de ello en el coloquio, sólo conocía lo que había extraído del Fondo Observatorio Astronómico Nacional. A partir de esos documentos, pude ver que en 1877 se anunció la formación de tres nuevos observatorios en México: uno meteorológico, y dos astronómicos, el Central y el Nacional, en Chapultepec. El Central tenía dos objetivos principales muy claros: formar jóvenes en astronomía práctica y apoyar a los geógrafos en la determinación de la posición de ciudades y fronteras.

El Observatorio Astronómico Nacional, en cambio, parecía haberse formado por razones más rimbombantes, pero poco aterrizadas. Los documentos sobre su fundación citan “el avance de la nación” y “el progreso de la ciencia” pero no mencionan los proyectos específicos a los que se pensaban dedicar. Yo tenía la sensación de que se fundó sin un proyecto científico que lo vertebrara, y así lo dije hace unas semanas. Ahora entiendo que no es así, y que el asunto es mucho más interesante de lo que imaginaba.

Al parecer, todo empezó con el Ingeniero Geógrafo Francisco Díaz Covarrubias, a quien le encargaron fundara un Observatorio en 1862. Aunque lo tuvo que abandonar casi de inmediato por la inestable situación política, unos años después logró convencer al nuevo gobierno de apoyar una expedición mexicana para ir hasta Japón para observar el tránsito de Venus por el disco solar en 1874.

Bueno, pues en 1878 se inauguró formal y rimbombantemente el OAN y en un folleto de 1882* Ángel Anguiano, su primer director nos explica que:


En el anterior paso de Venus el Gobierno Mexicano tuvo el acertado pensamiento de enviar a Japón una comisión que supo dar a México el honor que le corresponde entre las naciones cultas. En el próximo paso del fenómeno es visible en la República Mexicana y recuerdo que el pensamiento capital que guió al Supremo Gobierno al decretar la instalación de un Observatorio Astronómico Nacional fue el de que, pasados pocos años, México debía, por un compromiso solemne ante el mundo científico, tener arreglado el local a propósito para tal observación y que llenase además las miras de un gobierno verdaderamente ilustrado.


Y pasa a decir que el motivo de su reciente viaje a Europa había sido conseguir los mejores instrumentos y conocer las más recientes técnicas para poder llevar a cabo dicha observación del tránsito de Venus. Es decir que, no sólo tenían proyecto, sino que era la continuación de aquél iniciado por Díaz Covarrubias y había un grupo interesado en ello.

*Anguiano, A. (1882), Viaje a Europa en Comisión Astronómica, Imprenta F. Díaz de León, México.

martes, 11 de agosto de 2009

Durazno Saturno

Ayer fui al supermecado y me encontré esto:

En la canasta de donde lo tomé, decía que es un Durazno Saturno. Al parecer en el super tienen una imagen de este planeta más como la tuya, que la que tenemos hoy:


Por otro lado, en la etiqueta dice que es un UFO Peach. Los UFOs (Unidentified Flying Object), u OVNIs (Objetos Voladores No Identificados) como les decimos acá, son algo que supongo que no se conocía en tus tiempos. Resulta que desde el siglo pasado se tienen numerosos reportes de personas que dicen haber visto, volando en el cielo, muy grandes y brillantes, objetos similares a este durazno.

jueves, 6 de agosto de 2009

Dibujar ideas

Como ya te conté, desde hace tiempo tenía ganas de divulgar a través de imágenes. Hacer un comic no sació mi apetito, sino todo lo contrario. Desde entonces me fijo aún más en la manera en que otros explican a través de imágenes. Un gran ejemplo, según yo, es The Way Things Work, de David Macaulay.


Me acabo de encontrar un video donde Macaulay explica todas las maneras que imaginó (y descartó) para hacer un libro sobre Roma que mostrara esa complejísima ciudad de la manera en que él la conoce-siente-vive.


Creo que tú, que explicaste tantas cosas con dibujos al inicio de tu carrera, apreciarás lo que hace este señor.

Yo por lo pronto, YA me voy a poner a dibujar para llegar a hacerlo bien algún día.

lunes, 3 de agosto de 2009

Presentación en Italia

Dado que la Embajada de Italia en México se considera territorio Italiano, y que el Instituto Italiano de Cultura pertenece a la Embajada... ¿podríamos decir que el miércoles 19 de agosto se presentarán en Italia mis dos libros que tratan sobre ti?

De cualquier modo, ¡me da muchísimo gusto que sea ahí!


miércoles, 29 de julio de 2009

Experimentos

Como te gustaba tanto la polémica, creo que te interesará saber que se ha discutido mucho acerca de los experimentos que reportas en en la tercera y cuarta jornada de tus famosos Discursos sobre dos nuevas ciencias.

En el siglo XIX se te utilizaba con frecuencia como un buen ejemplo del uso de la observación y el experimento para conocer a la naturaleza. Sin embargo, en un esfuerzo por demostrar la racionalidad de tu trabajo, el filósofo Alexandre Koyré dijo desde 1939 que no hiciste tales experimentos (1).

Durante décadas, ésta fue la versión que la gran mayoría creyó; pero en 1961 apareció el primer artículo (2) que rebatió esa posición. En él Thomas Settle, un joven estudiante de posgrado en historia recreó el experimento del plano inclinado. Utilizando solamente materiales e instrumentos como los que debiste tener a la mano, construyó primero un dispositivo para medir el tiempo (hoy le llamamos cronómetro) por el volumen de agua que cae de un contenedor con un orificio pequeño. A continuación armó un plano inclinado con un canal, tal y como tú lo describes. Con ellos midió los tiempos que toma una pelota en recorrer el plano y logró resultados similares a los que tú reportaste.

Más adelante, en 1972, el historiador de la ciencia James MacLachlan reconstruyó otro de tus experimentos (3). También tratando de ceñirse a los materiales del siglo XVII, tomó una bola de cristal con un orificio muy pequeño, la llenó de vino, y la colocó sobre un recipiente lleno de agua de tal modo que el orificio estuviera abajo, en contacto con el agua. En los Discursos reportas que el vino bajaba lentamente, en delgados chorritos, mientras que el agua subía de igual manera, sin mezclarse, hasta quedar arriba el agua y abajo el vino. Koyré dijo que él no lo pudo hacer, pero MacLachlan lo logró, y además argumentó dónde estaba el problema del dispositivo de Koyré.

Uno de los argumentos de Koyré para defender su hipótesis de que no hiciste los experimentos es que no se conocían tus apuntes ni diagramas de esos experimentos. En 1973, Stillman Drake (4) fue a Italia y encontró varias hojas de tus apuntes que no fueron incluidos a la hora de publicar la Obras de Galileo. En particular, encontró este diagrama y datos experimentales de inercia horizontal y tiro parabólico. Reconstruyó este experimento y concluyó no sólo que seguramente lo hiciste, sino que además debiste hacer otros.



Desde entonces, muchos otros han pensado, experimentado y publicado sobre el tema. Hoy sabemos que en tu trabajo hay tres tipos de experimentos: reales, imaginarios y pensados. Los reales son los que sí llevaste a cabo. Pudiste haber hecho los imaginarios, pero los dejaste enunciados por su dificultad o porque no valía la pena hacerlos. En la tercera categoría quedan aquellos que en efecto eran nomás pensados.


(1) Koyré, A. (2005), Estudios Galileanos, Siglo Veintiuno Editores, México.
(2) Settle, T (1961), “An Experiment in the History of Science”, Science, Vol 133.
(3) MacLachlan, J. (1972), "A Test of an ‘Imaginary’ Experiment of Galileo's", Isis, Sept, 1973, vol 64, no 233.
(4) Drake, S. (1973), "Galileo's Experimental Confirmation of Horizontal Inertia: Unpublished Manuscripts", Isis, sept, vol 64, no 223.

domingo, 26 de julio de 2009

Vacaciones

Tras tres deliciosas semanas de vacaciones, mañana regreso a la Universidad. Lo que más disfruté fue ver amigos y atender mi creciente hortaliza en la azotea. Tú, que tenías tanto un viñedo como una hortaliza, seguro que apreciarás cómo van mis jitomates.




Además tengo varias hierbas para cocinar como romero y hoja santa. Acabo de plantar semillas de pimiento y chile y espero que se den, pues estoy compitiendo con mi nuevo vecino.

En estos días hice dos viajes, uno breve a Lagos de Moreno y otro más largo a Rusia. El primero fue para dar una plática sobre ti como parte del seminario Ciencia, Arte y Religión organizado por la Universidad de Guadalajara.
El segundo viaje, que todavía no termina, lo estoy haciendo desde la comodidad de mi sillón favorito y con la ayuda de Leo Tolstoy y su maravillosa novela del siglo XIX, Anna Karenina (en una excelente grabación de la BBC con David Horovitch).

No todo fue descanso, sin embargo, pues el próximo martes me toca dar una ponencia dentro del coloquio El legado de nuestros antepasados en el Instituto de Astronomía. Así que en esta última semana dediqué algo de tiempo a estructurar lo que quiero decir. Ya te contaré cómo salió.

domingo, 12 de julio de 2009

Ciencia ficción

En realidad no te tengo que explicar mucho acerca de la ciencia ficción, pues seguro que conociste al menos un ejemplo. En su Sueño*, Kepler ya hizo todo lo que hacen ahora los autores de ese género: tomando lo que se conocía acerca de la Luna y todas las preguntas que flotaban en el aire, contó una historia sobre sus habitantes.

Ahora se publican muchas novelas de este género, pero lo que no es usual es que estas historias tomen la forma de poema. Hace poco me encontré uno que podría ser de amor o bien una brevísima obra de ciencia ficción. Te pongo unos fragmentos, y te recomiendo todo el libro.

Nostalgia de Marte**

Demasiado atado a la gravedad terrestre
echo mi sueño entero a volar
hacia una plenitud que se corre al infrarrojo

Salgo disparado por la potencia precisa de la luz
por el vértigo espiral de cresta exacta
hacia la efímera lasitud de hondas longitudes
que se siembran en el vasto océano universal

...

En este estado del destiempo
atravesar cualquier atmósfera se vuelve un asunto de cuidado

Si no se encuentra el ángulo preciso
se pueden encender los aparejos
con secuencias acaso inéditas
acaso imaginables
a estas alturas del universo vagamundo

...

Por fin he llegado a Marte
para empezar de nuevo la historia de la navegación
de los encuentros deslumbrantes y el naufragio inevitable
que sea esta vez en la definitiva obscuridad
donde la luz se abata tanto
que ni siquiera le saque chispas al quebranto

...


*Lear, John (2005), El sueño de Kepler, DGDC-UNAM, México.
**Pintado, José Manuel (2003), Nostalgia de Marte, CONACULTA, México.

miércoles, 8 de julio de 2009

Nuestros antepasados

A finales del mes habrá una interesante serie de conferencias en el Instituto de Astronomía de la UNAM. Se trata de una reunión de los que estamos estudiando la historia de la astronomía en México. Habrá ponencias sobre temas que van desde los tiempos antes de la llegada de los españoles a América, y hasta casi nuestros días. Te pongo el programa del primer día. Si te interesa, puedes ver lo demás en la página de Astronomía.

El legado astronómico de nuestros antepasados
Instituto de Astronomía, UNAM
28 a 31 de julio

Martes 28 de julio

10:00 Felipe Rivera y las explosiones en la astronomía
Luis Felipe Rodríguez
Centro de Radioastronomía y Astrofísica, UNAM

10:30 Luis Enrique Erro "de carne y hueso"
Jorge Bartolucci
Instituto de Investigaciones Sobre la Universidad y la Educación, UNAM

11:00 Francisco Javier Escalante Plancarte: observaciones de Marte
Francisco Mandujano
Facultad de Estudios Superiores Zaragoza, UNAM

12:00 Implantación astronómica. Una historia desconocida del México colonial
Marco Moreno
Instituto de Astronomía, UNAM

12:30 La astronomía en la posrevolución: un gallo que no se pela
Javier Balbuena
Facultad de Filosofía y Letras, UNAM

13:00 Quehacer astronómico de José Antonio Alzate
Alberto Saladino
Facultad de Humanidades. UNAM

13:30 Ser astrónomo en el Porfiriato
Susana Biro
Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM

14:00 Paris Pismis: Legado del primer astrónomo profesional del México moderno
Margarita Rosado
Instituto de Astronomía, UNAM

14:30 La astronomía y su utilidad para la Secretaría de Fomento
María Alejandra Sánchez Estrada* y María de la Paz Ramos Lara**
*Universidad Autónoma Metropolitana, Iztapalapa
**Centro de Investigaciones Interdisciplinarias de Ciencias y Humanidades, UNAM

domingo, 28 de junio de 2009

Termoscopio

Por una carta de tu alumno, protegido y amigo Benedetto Castelli sabemos que –como muchos en tu época- buscaste la manera de medir la temperatura de las cosas. Específicamente, lo que dice Castelli es que hiciste un termoscopio, que era una botellita de vidrio con un cuello delgado y largo, que llenabas de aire caliente. Con este tipo de aparatos apenas se podía distinguir entre cosas más y menos calientes.

Ahora tenemos termómetros, y unidades de temperatura llamadas grados. Algunos están hechos con el mismo principio que exploraste tú: son recipientes alargados de vidrio llenos de mercurio y conforme éste se distiende con el calor, sube por una columna delgada donde están marcadas las unidades.

Acá te pongo uno hecho de puras letras:

El Mercurio*

El
ca
lor
es
lo
con
tra
rio
del
frí
o
y
vi
ce
ver
sa
pe
ro
el
ter

me
tro
no
es
lo
con
tra
rio
del
frí
o
ni
del
ca
lor

*Blanco, Alberto (2003), El libro de las piedras, CONACULTA, México.

martes, 16 de junio de 2009

Más astromonos

¡Mira estos monos! Los hizo Isaura Fuentes, que es astrónoma, y salieron en la revista Conversus. Me gusta especialmente cómo te retrata. ¿Tu qué opinas?




viernes, 12 de junio de 2009

Evidencia indirecta

Esta tarde tengo un rato para dedicar a mi trabajo de historia de la astronomía. Antes te había platicado de una parte de este trabajo, centrada en la divugación de Joaquín Gallo entre 1915 y 1946. Ahora llevo un rato viendo lo que pasó antes, desde la fundación del OAN en 1878 hasta el inicio de la Revolución Mexicana en 1910. Quiero entender quiénes eran los astrónomos de entonces, qué querían hacer y que pudieron hacer.

Esta parte de la historia se ha contado poco, porque no se tenía acceso a los documentos. Pero ahora, con nuestro trabajo de catalogación del Fondo Observatorio Astronómico Nacional (FOAN), es posible decir mucho más.

Revisando las imágenes de los documentos que quiero utilizar para mi ponencia "Ser astrónomo en el Porfiriato", caigo en cuenta de cuánto se parece el trabajo del historiador al del astrónomo. Ambos quieren entender una cosa que está lejos, en el espacio o en el tiempo, y tienen apenas una que otra pista de lo que pasó. A partir de esta evidencia indirecta construyen su interpretación y, para asegurarse de que van bien, se la muestran a sus colegas.

El FOAN es grande (más de 400 cajas!) y contiene joyas de las cuales se puede extraer mucha información, como los documentos donde se ven claramente los minuciosos cálculos que tenían que hacer, o los informes donde reportaban su trabajo. Al leerlos es casi como si oyéramos a los astrónomos de entonces.


En ocasiones nos encontramos con cosas que nos dejan con una sensación ambigua: de alegría por tener evidencia de algún suceso, y de tristeza al constatar cuántos documentos se han perdido. El caso de la biblioteca es así. En el FOAN tenemos la documentación que muestra la administración de la biblioteca, con el registro de las adquisiciones y préstamos. La lista de los libros que tenían es impresionante, y nos dice mucho acerca de lo que sabían y hacían entonces. Pero al mismo tiempo es espeluznante, pues hace evidente cuántos de esos libros se perdieron a través de los años.

viernes, 5 de junio de 2009

Galileo para adultos

Como tú bien sabes, rara vez se dan dos lunas llenas en el mismo mes. Bueno, pues lo mismo pasa conmigo y los libros, sólo que el plazo de tiempo es más bien como un sexenio. Pero ahora: SALIÓ MI SEGUNDO LIBRO EN ESTE AÑO!!!!!


Tengo en mis manos La mirada de Galileo que escribí para el Fondo de Cultura Económica.

Aunque lo que cuento en él abarca el mismo periodo que mi comic, es bien diferente porque está pensado para otro tipo de lector, alguien que ya tiene cierto interés.

Es un libro sobre astronomía, pero también sobre historia. Lo que me gusta mucho de esos cinco años a partir de 1609 es la enorme cantidad de documentos (cartas, apuntes, manuscritos, dibujos) de Galileo y sus contemporáneos que se conservan. Y lo que trato de hacer en este libro es dejar que los lectores vean lo que pasó desde el punto de vista de Galileo mismo.

He notado que muchas de las personas que leen estas cartas que te escribo están buscando algo sobre Galileo para niños, y para eso sin duda sirve el comic. Ahora también puedo ofrecer algo de Galileo para adultos.

Neutrinos

Hoy te pongo un poema de John Updike, un gran escritor estadounidense que murió hace poco. Me gusta mucho por su humor, pero además porque entiende y explica muy bien lo que son los neutrinos.

Cosmic Gall

Neutrinos, they are very small.
They have no charge and have no mass
And do not interact at all.
The earth is just a silly ball
To them, through which they simply pass.
Like dustmaids down a drafty hall
Or photons through a sheet of glass.
They snub the most exquisite gas,
Ignore the most substantial wall,
Cold-shoulder steel and sounding brass,
Insult the stallion and the stall.
And, scorning barriers of class,
Infiltrate you and me! Like tall
And painless guillotines, they fall
Down through our heads into the grass.
At night, they enter at Nepal
And pierce the lover and his lass
From underneath the bed – you call
It wonderful; I call it crass

domingo, 31 de mayo de 2009

Amateurs

No sé tú, pero yo soy especialmente feliz cuando hago algo nuevo. Ahora estoy escribiendo en inglés (cosa que hago poco) para una enciclopedia (algo que no había hecho nunca). El reto es bastante grande como para ser emocionante, pero no tanto como para resultar aplastante.

Me invitaron a escribir para la Encyclopedia of Science and Technology Communication que edita SAGE, una casa editorial que publica principalmente libros de texto y de consulta y revistas especializadas. La coordinadora del proyecto, Susanna Priest, sugirió que haga un artículo sobre la comunicación pública de la astronomía y aceptó mi sugerencia de escribir otro ¡sobre ti!

Porque la fecha límite de éste es antes, empecé trabajando en el artículo sobre astronomía. Aunque la enciclopedia no va a tener artículos sobre la comunicación de cada una de las ciencias, Susanna opina –y yo concuerdo- que el caso de la astronomía es distinto y amerita que se escriba sobre ella.

El universo es un tema sobre el cuál todos hemos pensado en algún momento, simplemente porque el cielo de noche es una parte de la naturaleza con la cual nos topamos hasta sin querer. Tan es así que ha aparecido en una gran variedad de expresiones artísticas y culturales, desde las creencias sobre el efecto que los cometas tienen en nuestras vidas hasta una pieza como la suite Los planetas de Gustav Holst.

Por su parte, la comunicación pública de la astronomía empezó con la astronomía misma, y a través del tiempo se ha hecho de todas las maneras posibles. Hoy podemos saber de este fascinante tema a través de la radio, la TV, Internet, revistas, libros, museos y conferencias. Pero además, y creo que esto es lo que la hace especial, también podemos mirar a través de un telescopio.

México no es distinto de otros países en que tiene muchas asociaciones de astrónomos aficionados o amateurs. Ahí se reúnen hombres y mujeres (y hasta niños) que comparten una pasión por la astronomía. Leen, discuten, observan, y hasta pueden participar en algunos proyectos relevantes de la astronomía profesional. Por ejemplo, con sus propios telescopios pueden detectar nuevos cometas o ayudar a medir cómo varía el brillo de algunas estrellas.

Resulta interesante hablar sobre la comunicación pública de la astronomía porque es un gran ejemplo de lo que es y ha sido la relación entre la ciencia y la sociedad. Mi reto es decir eso claramente ¡y en 3000 palabras!

viernes, 29 de mayo de 2009

Venecia

A partir de ayer es oficial:

¡VOY A VENECIA EN SEPTIEMBRE!

A pesar de estos tiempos tan difíciles, tengo recursos por mi proyecto de investigación. Y ayer me llegó la carta de aceptación para un gran congreso de historia de la astronomía. Así que: Vado in Italia!

El congreso Astronomy and its Instruments Before and After Galileo está como mandado a hacer para mí. De las nueve sesiones que lo componen, una está dedicada a ti, cinco a la historia de la astronomía y la conservación del patrimonio (edificios, instrumentos, archivos), y tres a la parte de la comunicación (enseñanza, divulgación, relación ciencia-sociedad). Además, por si hiciera falta, todo esto se llevará a cabo en una isla al sur de Venecia.

Yo voy a llevar una ponencia con mi investigación sobre la astronomía mexicana en el siglo XIX. Tengo muchas cosas nuevas que decir, pues estoy encontrando información interesantísima ahora que terminamos de ordenar la primera parte del Fondo Observatorio Astronómico Nacional (que está en el Archivo Histórico de la UNAM, AHUNAM).

Éste es un momento muy emocionante de mi investigación, pues tengo más preguntas que respuestas y todavía no sé bien por dónde se puede ir el asunto. Usando los informes y la correspondencia que se conservan, puedo hacer una descripción de las actividades en el Observatorio, y empiezo a entender los objetivos institucionales.

Para completar la información que tengo, pronto voy a visitar nuestro Achivo General de la Nación, pues ahí están los documentos del Ministerio de Fomento, al cual perteneció el Observatorio Astronómico Nacional hasta 1929. Además quiero ir a la Biblioteca de la Universidad Iberoamericana, que tiene una colección impresionante con los documentos de Porfirio Díaz, quien fuera presidente en el periodo que estoy estudiando.

La cereza en el pastel es que tengo unos días más para pasear por tu bella patria. He estado leyendo un poco, y siento que para ver Venecia bien necesitaría meses. Además, naturalmente que quiero ir a Padua, donde trabajaste por tanto tiempo. Conozco Florencia y Pisa, pero estoy segura que se van a ver muy distintas después de leer tanto sobre tu vida. Aunque no fue importante en tu vida, no quiero dejar de visitar Bologna, de la cual he oído tanto. Y con todo esto, ¡no sé si además me va a dar tiempo de ir a Roma!

Se antoja que hubiera una Guía de la Italia de Galileo. Si no la encuentro por ahí, quizás la puedo hacer en el viaje.

martes, 26 de mayo de 2009

Segundo intento

Ya de regreso a la normalidad después de la emergencia sanitaria, vamos retomando las actividades que cancelamos. La semana que viene serán las dos mesas redondas en el CEIICH. Acá te pongo la información:

El Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades Invita a las mesas redondas

Galileo y Darwin: 400 años de herejías

Miércoles 3 de junio de 2009 a las 11 horas

Charles Darwin y el problema del diseño
Ana Barahona, Fac. Ciencias, UNAM

El Affaire Galileo ¿Razón de la Iglesia? ¿Debate científico? ¿...?
Rafael Martínez, Fac. Ciencias, UNAM

Lo que Galileo dijo de la Luz
Maruja Armijo, UACM

De Copérnico a Darwin pasando por Galileo
Adolfo Olea, UAM Xochimilco


Modera: Julio Muñoz


*****

Jueves 4 de junio a las 11 horas

Algunas luces sobre Galileo en la Nueva España
Ma. de la Paz Ramos, CEIICH, UNAM

Darwin y la necesidad del ateismo radical
Julio Muñoz, CEIICH, UNAM

Galileo: explorador del cielo, revolucionador de la ciencia
Rolando García, CEIICH, UNAM

¿Para quién escribió Galileo?
Susana Biro, DGDC, UNAM


Modera: Gisela Mateos Informes mgcg@unam.mx

viernes, 15 de mayo de 2009

Hombres ilustres

No sé cómo se enseñaba historia en tus tiempos pero ahora, cuando se enseña, tienden a destacar los momentos críticos o los hombres ilustres, y no los procesos con sus contextos, causas y consecuencias. La ciencia no se escapa de esto, y nos machacan nombres, fechas y hechos aislados sobre los científicos y sus logros.

Aunque seguramente no los escribió con este propósito, me parece que los poemas de Hans Magnus Enzensberger* son una gran manera de conocer algo sobre los científicos en el pasado.

Hagamos la prueba: te pongo un poema sobre un astrónomo que no conoces, pues vivió después que tú, y me dices si te parece un buen primer acercamiento al tema.


Charles Messier
1770 – 1817


M. Una letra M en las cartas estelar: M 42
en Orión; M 57 la niebla anular de Lira; las Pléyades,
M 45; el Astro Nuevo de los chinos, la supernova M 1:
nubes de gas incandescente, bombas cósmicas, radiaciones.
¡Al-Sûfi, halcón celeste! ¡Swedenborg, soñador galáctico!

Y él en cambio, tan sumiso, pulcro y anodino.
Muerto de hambre. A París con veintiún años,
su bonita caligrafía y nada más que reseñar.
Quinientos francos al año, cama y comida.
Copia para Desliles los planos de Pekín

y sus bocetos de la Gran Muralla China.
Un ignorante. Dieciocho meses busca en vano
su primer cometa: error en los cálculos de Halley
(perturbaciones por la masa de Júpiter).
Y el Rey le apodó más tarde el hurón de los cometas.

Una vez su mujer le ocupó la noche entera:
agonizaba. Y derramó lágrimas amargas
por el cometa abandonado. En Londres, entonces,
construía el viejo Herschel enormes refractores,
y él, sin teoría, velaba con un candil. Un ignorante.

Con buena vista y reloj casero. Un pequeño cuadrante
y un mísero telescopio (siete pulgadas). Ni más, ni menos.
No dormía. Sólo buscaba. Eclipses, manchas solares.
En una noche de otorño, hace dos siglos ya,
divisó en Tauro un fulgor cercano a Zeta.

Un cometa que no lo era, pues no se movía.
Le irritaba el hecho, una galaxia. Miraba,
anotaba y no entendía. Vocal de la Royal Society,
académico de Petersburgo, Berlín, Estocolmo, y por último
París. Un contable, un copista. ¡Y qué ciego era!

Desfiles y procesiones bajo su ventan, cortejos
nupciales y entierros. Por la rue Saint Jacques
la Historia vociferaba. Chillaban rameras, sonaban tiros,
los discursos se inflamaban y se extinguían: amor, valor, terror.
Ciego y sordo. Su pluma raspeaba. El aceite escaseaba.

No lloró al rey decapitado, ni a los taberneros,
lavanderas, raterillos, sablistas y banqueros
tronchados por la cuchilla fría. Los astrónomos
huyeron. Sólo a uno encontró: Bochard de Saron,
amigo de Laplace. Olía a orines la Conciergerie.

Aún le calculó, con el pie ya en el cadalso,
la órbita a un cometa. Regresó inadvertido
sin sueldo, sin sueño, con gota, al Hotel de Cluny.
Oscura la ciudad. Miedo, hambre, usura, inflación.
Silencio quince minutos, y vuelve a rasguear la pluma.

Catalogue de nébuleuses et des amas d’etoiles
Que l’on découvre parmi les étoiles fixes
. Pesado,
Tenaz, suave e incomprensivo como un niño.
Solo una letra nos lo recuerda. M fue
Un ignorante. A dos millones de años luz

una galaxia transita más lenta que nosotros.
M 31. La puedo ver a simple vista, si me deja
la sucia niebla, si me deja el esplendor
de Maniatan y la Historia, diminuta, al Norte,
en la Andrómeda, entre Mirach, Sirah y Chedir.

*Enzensberger, Hans Magnus (2002), Los elíxires de la ciencia. Miradas de soslayo en poesía y prosa, Anagrama, Barcelona.

viernes, 8 de mayo de 2009

Problemas geométricos

Aprovechando la conjunción de contingencia y calor, se me ocurrió echar a lavar las fundas de los cojines de la sala. Aunque la señora que hace la limpieza me asegura que la lona no encoge, ni con fuerza ni con argumentos logro que los cojines vuelvan a entrar en sus fundas. Seguro que tú, que mediste la altura de las montañas en la Luna y demostraste que las manchas están pegadas al Sol usando geometría, podrías resolver este problema.

Para descansar un rato, te pongo dos pequeños poemas geométricos* que me gustaron.


Líneas paralelas

No tocarse nunca
les duele lo mismo
que no poderse separar.



Punto geométrico

Nadie ha visto al punto.
Si está en la página, deviene superficie.
Un punzón candente hiere la materia
para marcar su huella, y sólo deja un hoyo.

¿Dónde inicia el mundo, entonces?
¿Dónde acaba?


*Villoro, Carmen (2001), En un lugar geométrico, Ediciones sin nombre, México.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Plaza Galileo

¿Te conté que mi amiga Laura fue a Italia? A pesar de que me muero de envidia, le sigo hablando y me contó que estuvo en Florencia, Ravena y Bolonia. Hoy me escribe, me manda unas fotos y dice:

"En las ciudades italianas, cuatro metros cuadrados de espacio que no es banqueta ni es arroyo son una 'piazza'. En Bolonia, la ciudad de los pórticos (banquetas techadas), el ragú (lo que se le pone al espagueti que nosotros llamamos 'a la boloñesa') y sede de la primera universidad del mundo occidental, hay una pequeña piazza dedicada a Galileo."


"Y entre las actividades organizadas en torno al año de la astronomía no podían faltar los telescopios: aquí te mando la foto de unos que apuntan al Sol desde la Piazza Maggiore."

jueves, 30 de abril de 2009

Gravedad y evolución

Como muchos nos quedamos con ganas de la mesa redonda que estaba programada para ayer, pongo acá sendos poemas del mexicano Alberto Blanco* sobre el cosmos y la vida.

Teoría de la gravedad

Si voy por una carretera
subo y bajo, según la forma del terreno;
ya doy vuelta a la derecha;
ya a la izquierda.

Antes se decía:
si sube es que es atraído por el cielo;
si baja es que es atraído por el infierno.
Si da vuelta a la derecha
es porque ve las ventajas del sistema.
Si da vuelta a la izquierda
es porque ha comprendido
la función revolucionaria del proletariado.
Alguna explicación había que dar.

Hoy se dice:
no son las fuerzas de atracción
las que mantienen unidas
a la tierra y la luna,
a la tierra y el sol.

Es la forma del espacio,
no la atracción ni la masa ni la distancia.

Pero, es la forma del espacio,
nada más.


Teoría de la evolución

Que unas cosas vienen de otras
es una verdad que podemos constatar
sin necesidad de cálculos ni de teoría alguna.

Que en la red infinita de los cambios
hay seres que proceden de otros
es tan evidente que cabe preguntarse:

¿Cómo es posible dudar a estas alturas
de la teoría de la evolución?

“El hombre es –dice Shakespeare
y lo repite Milton– una obra maestra”.

Pero claro que cuando observamos
que la nube se convierte en lluvia
la lluvia en granizo, el granizo en lodo,
uno se pone a dudar de todo, seriamente.

*Blanco, Alberto (1998), El corazón del instante, Fondo de Cultura Económica, México.



martes, 28 de abril de 2009

Astromonos

¡Salió! ¡salió! ¡salió!



Esta que ves es la portada de mi cómic: Al otro lado del telescopio: Los descubrimientos de Galileo. Lo acabo de recoger en la oficina de mi amiga Laura Lecuona en SM. ¡Quedó de lo más lindo!

Es un libro pequeño (22 x 17cm, 48 páginas, pasta blanda) que combina dibujos, esquemas y un mínimo de texto (como la página 25 que ya te había mostrado) para contar sobre el telescopio y tus descubrimientos de 1610. Lo escribí pensando en niños de secundaria (como de 12 a 15 años), pero en las vacaciones estuve con los hijos de mi amigo Miquel (¡tiene triates de 9 años!) y me pareció que, si lo leen con sus papás, ellos también podrían disfrutarlo.

Ya veremos pues a final de cuentas, como tú bien sabes, el público es el que dispone.

viernes, 24 de abril de 2009

Un microcosmos

Hace una semana me llamó Juan Manuel Valero, de Radio UNAM , para pedirme que le diera una breve entrevista acerca de ti. Está preparando una serie de cápsulas y me sugirió que hablara de algo no tan común, pues hay varios temas que ya están muy desgastados. Lo pensé un poco y decidí que le quería contar acerca de tu trabajo sobre las manchas solares.

En 1612, cuando tu amigo Mark Wesler te envió un tratado anónimo sobre las manchas solares, tú ya las habías observado, ¿verdad? Pero probablemente no habías pensado mucho en ellas. Fue sólo cuando leíste que aquél astrónomo proponía que se trataba de la sombra de planetas que pasaban muy cerca del Sol que te pusiste a trabajar sobre el tema.

Lo primero que hiciste fue observar y dibujar estas manchas durante dos meses. Sólo entonces te sentiste con la seguridad de defender tu hipótesis de que las manchas están en el Sol mismo. Fue sencillo descartar la propuesta del otro astrónomo, pues encontraste que las manchas cambian de tamaño y forma, algo imposible para un planeta. En cambio, apuntalar tu idea mismo fue un poco más complicado.

Partiendo de tus observaciones, diste tres argumentos basados en la idea de los cambios en la apariencia de una figura que se desplaza sobre la superficie de una esfera que rota. El primero era que las manchas aparecen delgadas por el oeste, se van haciendo más anchas conforme llegan al centro del Sol, y vuelven a adelgazar hacia la orilla este. Además, parecen moverse más despacio cerca de las orillas, y más rápido hacia el centro. Por último, la distancia entre dos manchas va creciendo hasta que llegan al centro y luego vuelve a disminuir.

Viendo todos tus dibujos en rápida sucesión se hace como una película donde se pueden ver mejor tus resultados.



Me parece que esa parte de tu vida es como un microcosmos, pues contiene todo lo necesario para entender la manera en que trabajabas y la importancia que tuvo tu entorno. Me gusta lo cuidadoso que fuiste, tanto para hacer tus observaciones como para explicar tus ideas*. Además, el entorno ya no era como al mero inicio cuando tenías la exclusiva del cielo, pues pronto hubo otros telescopios como los tuyos. Es muy interesante ver cómo te relacionaste con la comunidad de astrónomos, comparando y discutiendo resultados. Y la ciencia hoy sigue siendo esa combinación de observación (o experimento), interpretación y discusión.

*Una parte de Historia y demostraciones sobre las manchas solares viene al final del libro: Galileo - Kepler (2007), La gaceta sideral – Conversación con el mensajero sideral, Alianza, Madrid.

jueves, 23 de abril de 2009

Galileo y Darwin

Las dos siguientes semanas habrá sendas mesas redondas para discutir al mismo tiempo a los dos científicos que celebramos este año: tú y Charles Darwin. Te pongo el programa para que veas la variedad de temas y, ¿por qué no?, ¡para que vengas!

El Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades invita a las mesas redondas:

Galileo y Darwin: 400 años de herejías

29 de abril de 2009 a las 11 horas

Charles Darwin y el problema del diseño
Ana Barahona, Fac. Ciencias, UNAM
El Affaire Galileo ¿Razón de la Iglesia?¿Debate científico?¿...?
Rafael Martínez, Fac. Ciencias, UNAM
Lo que Galileo dijo de la Luz
Maruja Armijo, UACM
De Copérnico a Darwin pasando por Galileo
Adolfo Olea, UAM Xochimilco

Modera: Julio Muñoz

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12 de mayo a las 11 horas

Algunas luces sobre Galileo en la Nueva España
Ma. de la Paz Ramos, CEIICH, UNAM
Darwin y la necesidad del ateismo radical
Julio Muñoz, CEIICH, UNAM
Galileo: explorador del cielo, revolucionador de la ciencia
Rolando García, CEIICH, UNAM
¿Para quién escribió Galileo?
Susana Biro, DGDC, UNAM

Modera: Gisela Mateos

Informes mgcg@unam.mx

viernes, 17 de abril de 2009

...y dos más

Hoy fui a nuestra maravillosa biblioteca para ver qué poemas tenemos. Hemos hecho un gran esfuerzo por ampliar nuestra colección para que incluya obras de literatura que traten de ciencia y ya tenemos una buena variedad, pero de poesía todavía hay poco. Igual que me pasa en las librerías, iba por dos libros y salí con cinco (¡y eso sólo porque es el límite!).

Te pongo una probadita de un autor que me gusta mucho. Miroslav Holub fue un inmunólogo checo que además escribió cantidad de cuentos y poemas. Muchos de ellos están fuertemente influenciados-inspirados-informados por su trabajo en medicina y su conocimiento de la ciencia, pero muchos otros reflejan simplemente su visión de la vida que le tocó vivir.


El cabo que apuñaló a Arquímedes*

De intrépido impacto
mató la tangente, el círculo
y la intersección de líneas paralelas
en el infinito.

Bajo pena
de descuartizamiento
prohibió los números
de tres para arriba.

En Siracusa ahora
acaudilla una escuela de filósofos,
lleva dos milenios
sentado en la alabarda
y escribe:

un dos

un dos

un dos

un dos



Alas

Tenemos
un mapa del universo
para microbios,
tenemos
un mapa de un microbio
para el universo.

Tenemos
un maestro de ajedrez
hecho de microprocesadores.

Pero sobre todo
tenemos fuerza
para limpiar los guisantes,
trasladar agua en las manos,
para buscar durante horas,
el tornillo adecuado
bajo el sofá –

Eso
insufla
alas.


*Holub, Miroslav (1990), Poemas, Cátedra, Madrid.

jueves, 16 de abril de 2009

Otro poema

Sigo revisando mis poemas que contienen ciencia en diferentes dosis. De los que tienen que ver con nuestro festejo, hoy te pongo uno mexicano de Mario Jaime. No sé nada del autor, pero me topé con su libro,* me gustó y me lo traje a casa.


La luz no envejece

Eterna, entre colores y ondas
Sin precipitar mis ácidos en tiranía
Repegadito
Al acecho del deleite

He sentido el hidrógeno explotar
He sentido la agonía de supernova
He sentido el orgasmo de Cleopatra
el trovar del trilobite, la derrota de la mente
las campanas, el deseo, el viento de la guerra

pero nunca he visto algo
todo se mueve en torno a mí
soy inmóvil
espero a los planetas que se lancen a las pistas
me pienso a mí misma

soy joven
y poema
Con eso de que te gustaba tanto el Orlando Furioso, me pregunto si tú también escribiste poemas.


*Jaime, Mario (2008), La luz no envejece, Samsara, México

miércoles, 15 de abril de 2009

Poesía

Abril es el mes nacional de la poesía en Estados Unidos. Desde hace varios años estoy suscrita a una lista de correos de la editorial Knopf que todos los días de este mes envía un poema diferente. Siempre son cosas buenas, y en ocasiones descubro un nuevo autor favorito.

El poema que me esperaba esta mañana es You’re Beautiful del británico Simon Armitage. Me gustó mucho, especialmente este pedacito:

You're beautiful because when you were born, undiscovered
planets lined up to peep over the rim of your cradle and lay
gifts of gravity and light at your miniature feet.

Me hizo pensar en tantos otros poemas que contienen desde atisbos de la ciencia hasta elaboradas explicaciones de ella. En cuanto llegué a casa a la hora de la comida, saqué mis libros de poesía y empecé a releer los poemas sobre ciencia que he ido coleccionando en los últimos años. Me perdí tanto en la lectura, ¡que se me olvidó comer! Creo que este tema da para varias entregas, y hoy para empezar te pongo un bocadillo relacionado con este año tan astronómico.

The Elephant on the Moon fue escrito por el británico Samuel Butler que vivió en el siglo XVII. Butler nació en 1612, así que seguramente para cuando escribió esto había muchos telescopios en Inglaterra. Este poema -que fue publicado hasta mediados del siguiente siglo- relata cómo se reúnen unos sabios:

A virtuous, learn'd Society, of late
The pride and glory of a foreign state,
Made an agreement on a summers night,
To search the Moon at full, by her own light;
To take a perfect invent'ry of all
Her real fortunes, or her personal;
And make a geometrical survey
Of all her lands, and how her country lay

Se van tomando turnos para mirar por el telescopio y ven cómo se desarrolla una gran batalla entre los habitantes. Uno de ellos incluso ve un elefante:

…after poring tedious and hard
In th' optic-engine, gave a start, and stared,
And thus began -A stranger sight appears,
Than ever yet was seen in all the spheres;
A greater wonder, more unparallel'd
That ever mortal tube, or eye beheld;
A mighty Elephant from one of those
Two fighting armies is at length broke loose,
And with the desp'rate horror of the fight

Azorados al final de tan exitosa noche de observación, se van a casa dejando atrás un sirviente para que recoja y ordene el salón. Éste también se asoma por el telescopio y encuentra que dentro del tubo del instrumento estaban atrapados algunas moscas y un ratón, y era eso lo que los científicos entendieron como guerreros y un elefante. Irónico, concluye:

That learned men, who greedily pursue
Things that are rather wonderful than true,
And, in their nicest speculations, choose
To make their own discoveries strange news,
And nat'ral hist'ry rather a Gazette
Of rarities stupendous, and far-fet;
Believe no truths are worthy to be known,
That are not strongly vast, and overgrown;
And strive to explicate appearances,
Not as they're probable, but as they please;
In vain endeavour Nature to suborn,
And, for their pains, are justly paid with scorn.

¿Qué te parece que se haga una sátira del trabajo de los astrónomos?

domingo, 12 de abril de 2009

Bestiario

¡Perdón! Otra vez me desaparecí....

Desde octubre que no tomaba vacaciones y aproveché la Semana Santa para desconectarme del mundo. Principalmente me dediqué a ver cómo crecen mis plantas (el suyo me parece un buen ritmo de vida), y en los ratos que sobraron paseé por la ciudad que se vació como si hubiera una plaga y comí con mis amigos.

No creas que me olvidé por completo de ti. Entre otras cosas, se me ocurrió que te gustaría saber de qué tipo de criaturas está poblado el universo en estos días, así que eso es lo que te voy a contar hoy.

Antes que nada hace falta comparar los ingredientes de tu universo y el nuestro. Para ustedes todo en la Tierra estaba formado por los cuatro elementos: tierra, agua, aire y fuego; y todos los cuerpos celestes estaban hechos de éter. La diferencia más importante ahora es que sabemos que existen los mismos ingredientes aquí y allá. Hasta el momento conocemos 118 elementos, y sabemos que los dos más abundantes son el Hidrógeno y el Helio.

Entonces había dos tipos de cuerpos celestes, las estrellas fijas y los planetas, y la diferencia era que las primeras estaban pegadas a la esfera que marcaba el final del universo y sólo se movían con ella, mientras que los planetas se desplazaban de maneras más libres. Como empezamos a saber con tus primeros descubrimientos a través del telescopio, hay muchísimas más estrellas, y no están fijas a ningún lado. Además, como el Sol, muchas de éstas tienen sus propios planetas (hoy conocemos más de 300).

Pero no sólo ha aumentado el número de criaturas de nuestro bestiario celeste, también su variedad. Las estrellas no son perfectas y permanentes como se creía. Se forman a partir de gas y polvo, viven mientras dura el combustible que llevan en su interior, y mueren de maneras distintas dependiendo de su tamaño. Las medianas, parecidas a nuestro Sol, expulsan preciosas burbujas de gas que llamamos nebulosas planetarias (como la que ves a continuación), y su centro se compacta en una estrellas enana blanca, que es como un carbón que simplemente se va enfriando.


Las más grandes mueren de manera más aparatosa: explotan violentamente en lo que llamamos supernovas, dejando nebulosas que reflejan esta violencia (como la que sigue), y un cuerpo muy denso en el centro, que puede ser un pulsar (que gira muy rápido y parece un faro) o un hoyo negro (tan denso que se traga todo lo que le quede cerca).


Como puedes ver de estos pocos ejemplos, el bestiario celeste a cambiado mucho en 400 años. Esto lo logramos, en parte, gracias a dos ideas tuyas: que las cosas en el cosmos cambian, y que los cuerpos celestes se parecen a la Tierra.

viernes, 27 de marzo de 2009

Clavius

Disculpa que no te haya escrito mucho últimamente, pero he andado del tingo al tango, promoviéndote por toda la ciudad.

El miércoles de la semana pasada di una charla en la Universidad Iberoamericana. La Ibero es una universidad jesuita cuyo centro para la divulgación de la astronomía lleva el nombre de ese famoso matemático y astrónomo jesuita que tú conociste, Cristoph Clavius. Actualmente tienen reuniones cada miércoles por la noche para escuchar pláticas y, si se puede, hacer observaciones.

Aunque ya sabía algunas cosas sobre Clavius, desde que regresé a casa aquella noche tenía muchas ganas de buscar las cartas que intercambiaste con él. Encontré once cartas de ida y vuelta, las primeras cuatro son de 1588, una de1604 y las demás de 1610.

En las primeras cartas había una gran diferencia entre tu situación y la de Clavius. De lo que yo sé, en 1588 ya habías decidido que querías ser matemático, pero aún no tenías un trabajo fijo, así que vivías en casa de tu padre en Florencia y dabas clases particulares de matemáticas. En ese momento Clavius ya era el matemático principal del grupo en el Collegio Romano, en el Vaticano. Era famoso en toda Europa como maestro, traductor de las obras científicas de autores clásicos de Grecia y Roma y uno de los astrónomos responsables de los ajustes al calendario.

Tu primera carta le presenta un tratado sobre balanzas que escribiste. En ella, con un tono de enorme respeto, le pides que revise tus demostraciones. Además preguntas cómo va su trabajo sobre los nuevos calendarios. En el intercambio veo que están igual de enterados e interesados en el tema, pero ambos tienen claro que no son iguales. Mientras que tú pides perdón por quitarle su tiempo y terminas besándole las manos, él cierra sus cartas bondadosamente encomendándote a Dios.

La carta de 1604 que se conserva fue escrita por él. Para entonces llevabas doce años como profesor de matemáticas en la Universidad de Padua y empezabas a ser conocido. El astrónomo jesuita te escribe por dos razones principales: la primera es pedirte que le envíes un compás geométrico-militar, instrumento para hacer cálculos que construías para vender; la segunda, para comentar los rumores que se oían acerca de la aparición de una estrella nueva en el cielo, cosa imposible según la cosmología de Aristóteles.

En septiembre de 1610, seis meses después de que publicaras tus primeros descubrimientos con el telescopio, los astrónomos en Roma todavía no estaban convencidos. Habían visto a la rugosa Luna, así como muchas estrellas que no se ven a simple vista, pero no podían ver los satélites de Júpiter. En una carta fechada el 17 de septiembre agarras al toro por los cuernos y en vez de esperar le escribes a Clavius para darle sugerencias sobre las observaciones.

A mediados de diciembre te responde un Clavius asombrado, interesado, diciendo que finalmente ha podido ver los astros que acompañan a Júpiter, y felicitándote. Incluye diagramas de sus observaciones:


Comenta que también observó Saturno, pero que no logra ver los dos satélites que tú habías reportado, sino más bien una forma oblonga así:

Además pregunta por qué tus telescopios tienen lentes grandes, pero llevan puestos unos diafragmas que sólo permiten mirar por una zona pequeña en el centro.

Tardas un poco en responder porque, para variar, estabas enfermo y confinado a la cama. Te oyes muy contento de tener el apoyo de este hombre tan importante. Le respondes todas sus dudas, y aprovechas para contarle tu más reciente descubrimiento: que visto por el telescopio Venus cambia de forma y tamaño, presenta fases como la Luna. Acto seguido declaras las implicaciones de esto, que son enormes: Venus debe estar girando alrededor del Sol, el Sol debe ser el centro del Universo.

Poco tiempo después de eso viajaste a Roma y fuiste grandiosamente recibido por todos. ¿Lo recuerdas como un gran momento?

sábado, 21 de marzo de 2009

Terraformación

En 1898 se publicó La guerra de los mundos del británico H. G. Wells. En esta novela de ciencia ficción, el autor describe la llegada a nuestro planeta de enormes cilindros metálicos. De ellos salen marcianos con forma de gigantescos pulpos o calamares que se suben en máquinas con tres patas y se dedican a destruir todo lo que encuentran. Afortunadamente para los terrícolas, todos los marcianos mueren repentinamente por la infección de un microbio que no existe en Marte. A pesar de lo terrorífico del tema, la obra fue recibida con interés y curiosidad.

En 1939, al otro lado del Atlántico, un norteamericano con un nombre curiosamente semejante convirtió esta historia en una emisión de radio. Orson Welles escribió y actuó un programa de una hora en el que simulaba dar noticias de último momento sobre la invasión de los marcianos. Muchas personas se asustaron pues creyeron que se trataba de la realidad y se enojaron bastante cuando supieron la verdad.

El viernes pasado el Dr. Rafael Navarro del Instituto de Ciencias Nucleares dio una de las videoconferencias que tenemos programadas este año en tu honor. El título de su charla era “Búsqueda de vida en Marte” y comenzó platicándonos sobre las misiones que hemos enviado allá para saber si hay o hubo vida en ese rojo planeta. Habló especialmente de los experimentos que realizaron las misiones Viking y cómo algunos resultados parecían indicar la presencia de vida pero otros no.

Pasó entonces a platicarnos sobre su participación en los planes para la terraformación de Marte. Se trata de un proyecto que pretende llevar vida a ese planeta para transformarlo y así convertirlo en un lugar parecido a la Tierra.

La conferencia me dejó con sensaciones fuertes y encontradas. La idea es increíble, casi como crear la vida de nuevo; y el conocimiento científico que se necesita para hacerlo es una fascinante combinación de química, física y biología. Pero, si hay alguna forma de vida allá que no podemos detectar, ¿no estaremos haciendo justo lo que imaginó Wells?

lunes, 16 de marzo de 2009

Ver, interpretar, especular

A raíz de una serie de contrariedades intelectuales que no vale la pena recordar, el señor Palomar ha decidido que su principal actividad será mirar las cosas desde fuera. Un poco miope, distraído, introvertido, no cree pertenecer a ese tipo humano que suele ser calificado de observador. Y sin embargo, siempre le ha ocurrido que ciertas cosas –una pared de piedra, una conchilla, una hoja, una tetera- se le presentan como solicitándole una atención minuciosa y prolongada: se pone a observarlas casi sin darse cuenta y su mirada comienza a recorrer todos los detalles y no consigue desprenderse de ellos. El señor Palomar ha decidido que en adelante redoblará su atención; primero, no pasando por alto esos reclamos que le llegan de las cosas; segundo, atribuyendo a la operación de observar toda la importancia que merece.

Italo Calvino bautiza a un personaje Palomar, como el telescopio estadounidense con un monumental espejo de cinco metros que se inauguró en 1949. Acto seguido, lo suelta en su mundo cotidiano para que haga lo suyo. El resultado es un libro* muy ameno y perfecto para reflexionar acerca del complejo acto de observar.

Entre muchas otras cosas, Calvino formó parte de un movimiento literario llamado OuLiPo (taller de literatura potencial). Sus miembros proponían hacer obras dentro de ciertos límites auto-impuestos para estimular la creatividad. Mi ejemplo favorito es La vida, instrucciones de uso, de Georges Perec. En este caso el autor partió de un edificio de departamentos y lo pobló con personajes. Luego trazó líneas entre los departamentos, definiendo así las relaciones entre los personajes. Entonces escribió una novela.

Que Calvino fue parte del OuLiPo se puede ver en mayor o menor medida en muchas de sus obras. En Palomar es clarísimo: el libro contiene 27 (3 x 3 x 3) relatos breves que van del 1.1.1 hasta el 3.3.3. Antes de empezar, Calvino explica que la numeración no es meramente ordinal, sino que cada dígito tiene un significado; “El 1 corresponde generalmente a una experiencia visual”; “En el 2 están..., además de los datos visuales, el lenguaje, los significados, los símbolos”; “El 3 refiere experiencias más de tipo especulativo.”

Desde la comodidad de nuestro sillón preferido, podemos seguir al señor Palomar conforme aborda 27 objetos (desde olas hasta quesos) con diferentes dosis de observación, interpretación y especulación. No sé qué diría Calvino, pero según yo es un perfecto entrenamiento para pensar acerca del quehacer de un astrónomo, o de cualquier otro científico.

*Calvino, Italo (2001), Palomar, Siruela, Madrid.

martes, 10 de marzo de 2009

Astronomía de festival

Cada año, por estas fechas, hay un gran festival cultural en el centro de la Ciudad de México. Aprovechando que te estamos celebrando, este viernes el Museo de la Luz inaugura tres exposiciones con el tema de la astronomía: una sobre instrumentos antiguos, otra con piezas de arte inspiradas en astronomía, y la tercera sobre mujeres astrónomas.