martes, 13 de octubre de 2009
No estaba muerta...
lunes, 7 de septiembre de 2009
Ponerse de acuerdo
Como te conté hace algunas semanas voy encontrando que un personaje clave para entender las primeras décadas después de la fundación del Observatorio Astronómico Nacional es el Ing. Francisco Díaz Covarrubias. Pero además, de lo que he estado leyendo, me parece ver otro hilo conductor muy interesante. Nuestra participación en las observaciones de sendos tránsitos de Venus en 1874 y 1882 formaron parte de un proyecto internacional cuyo objetivo era determinar con mayor precisión la distancia al Sol. Esto, a su vez, ayudaría a conocer mejor el Sistema Solar.
En 1874 grupos de astrónomos de todo el mundo observaron este fenómeno, lo registraron e hicieron sus cálculos. Aún así, siguieron encontrando una gran disparidad en las medidas de unos y otros. En preparación para el siguiente tránsito, en 1881 se reunieron en una conferencia internacional en París. Ahí decidieron hacer las observaciones de una manera más sistemática, y acordaron el tipo de instrumentos que utilizarían, así como el modo en que realizarían sus observaciones y reportarían sus resultados.
Según Agnes Clerke*, esta segunda ronda no los llevó más cerca de conocer la distancia entre la Tierra y el Sol. Sin embargo, visto desde acá, queda claro que reunió y puso a dialogar a grupos de astrónomos muy diversos sobre sus instrumentos y sus técnicas. Este proceso, que también estaba sucediendo en las otras áreas de la ciencia, abrió posibilidades que antes no existían. Y fue justamente entonces que nació otro proyecto internacional, La Carta del Cielo, que fue concebido por un astrónomo australiano e impulsado por otro francés.A finales del siglo XIX estaba sucediendo otra cosa en la astronomía: la irrupción (muy bien recibida, claro está) de la fotografía y el nacimiento de la astrofotografía. Una de las grandes ventajas que nos da la fotografía es que registra con precisión las posiciones de los astros al tiempo que detecta objetos que no son visibles para el ojo humano. Naturalmente, muchos por ese tiempo pensaron en hacer una carta o mapa del cielo que, con el uso de la fotografía, sería mucho más preciso que todos los anteriores.
Una vez más, astrónomos de todo el mundo se reunieron en París, esta vez en 1887, y decidieron perseguir la ambiciosa meta de cartografiar todo el cielo. Para nuestra enorme fortuna (esta es toda otra historia que te contaré más adelante), México quedó incluido dentro de los 18 observatorios que se repartieron el cielo (y el trabajo, claro). De modo que, a través de nuestros documentos tenemos una ventana a este complicado proceso que fue acordar estándares y luego negociar las inevitables excepciones.Y lo que quiero hacer para mi congreso es mostrar el caso de México como un ejemplo de la implementación real de ese proyecto.
*Clerke, Agnes M. (1902), A Popular History of Astronomy in the Nineteenth Century (ital), Sattre Press (edición facsimilar, 2003), Decorah.
martes, 25 de agosto de 2009
Una mujer pública

Comencé el lunes con un chat en la página del periódico El Universal. Durante una hora sostuve una entrevista con muchas personas mediante el intercambio de mensajes por computadora. Fue divertido, pero intenso. Me hicieron un montón de preguntas, desde las más usuales hasta unas verdaderamente sorprendentes. La que más me gustó, pues me hizo sentir que realmente hice contacto, fue:
¿Qué se sintió viajar en el tiempo para poder estar a lado de Galileo y conocer todo lo que descubrió durante ese tiempo?
El martes me hicieron una entrevista para el periódico Reforma. Parte de ella salió dentro de un artículo el viernes sobre la efeméride del día que presentaste el telescopio al Senado de Venecia. En otra ocasión te platicaré más sobre la manera en que se ve hoy este tema.
Y el miércoles fue la presentación en sociedad de mis libros en el Instituto Italiano de Cultura. La organización fue impecable y además de la breve charla, armamos una exposición con algunas de las páginas del comic. Hubo casa llena. Fueron muchos de mis amigos. El ambiente estuvo relajado y la sesión de preguntas fue larga y cordial. ¡Quedé super contenta!
viernes, 14 de agosto de 2009
Polvo somos...
Para mi enorme gusto, a través de los Anuarios veo que me equivoqué en algo que dije hace poco en el coloquio El legado de nuestros antepasados . Estoy en el proceso de revisar todos los documentos relacionados con los primeros años del Observatorio Astronómico Nacional de México para entender mejor ese periodo. Cuando les conté acerca de ello en el coloquio, sólo conocía lo que había extraído del Fondo Observatorio Astronómico Nacional. A partir de esos documentos, pude ver que en 1877 se anunció la formación de tres nuevos observatorios en México: uno meteorológico, y dos astronómicos, el Central y el Nacional, en Chapultepec. El Central tenía dos objetivos principales muy claros: formar jóvenes en astronomía práctica y apoyar a los geógrafos en la determinación de la posición de ciudades y fronteras.
El Observatorio Astronómico Nacional, en cambio, parecía haberse formado por razones más rimbombantes, pero poco aterrizadas. Los documentos sobre su fundación citan “el avance de la nación” y “el progreso de la ciencia” pero no mencionan los proyectos específicos a los que se pensaban dedicar. Yo tenía la sensación de que se fundó sin un proyecto científico que lo vertebrara, y así lo dije hace unas semanas. Ahora entiendo que no es así, y que el asunto es mucho más interesante de lo que imaginaba.
Al parecer, todo empezó con el Ingeniero Geógrafo Francisco Díaz Covarrubias, a quien le encargaron fundara un Observatorio en 1862. Aunque lo tuvo que abandonar casi de inmediato por la inestable situación política, unos años después logró convencer al nuevo gobierno de apoyar una expedición mexicana para ir hasta Japón para observar el tránsito de Venus por el disco solar en 1874.Bueno, pues en 1878 se inauguró formal y rimbombantemente el OAN y en un folleto de 1882* Ángel Anguiano, su primer director nos explica que:
En el anterior paso de Venus el Gobierno Mexicano tuvo el acertado pensamiento de enviar a Japón una comisión que supo dar a México el honor que le corresponde entre las naciones cultas. En el próximo paso del fenómeno es visible en la República Mexicana y recuerdo que el pensamiento capital que guió al Supremo Gobierno al decretar la instalación de un Observatorio Astronómico Nacional fue el de que, pasados pocos años, México debía, por un compromiso solemne ante el mundo científico, tener arreglado el local a propósito para tal observación y que llenase además las miras de un gobierno verdaderamente ilustrado.
Y pasa a decir que el motivo de su reciente viaje a Europa había sido conseguir los mejores instrumentos y conocer las más recientes técnicas para poder llevar a cabo dicha observación del tránsito de Venus. Es decir que, no sólo tenían proyecto, sino que era la continuación de aquél iniciado por Díaz Covarrubias y había un grupo interesado en ello.
*Anguiano, A. (1882), Viaje a Europa en Comisión Astronómica, Imprenta F. Díaz de León, México.
martes, 11 de agosto de 2009
Durazno Saturno
En la canasta de donde lo tomé, decía que es un Durazno Saturno. Al parecer en el super tienen una imagen de este planeta más como la tuya, que la que tenemos hoy:
Por otro lado, en la etiqueta dice que es un UFO Peach. Los UFOs (Unidentified Flying Object), u OVNIs (Objetos Voladores No Identificados) como les decimos acá, son algo que supongo que no se conocía en tus tiempos. Resulta que desde el siglo pasado se tienen numerosos reportes de personas que dicen haber visto, volando en el cielo, muy grandes y brillantes, objetos similares a este durazno.
jueves, 6 de agosto de 2009
Dibujar ideas

lunes, 3 de agosto de 2009
Presentación en Italia

miércoles, 29 de julio de 2009
Experimentos
En el siglo XIX se te utilizaba con frecuencia como un buen ejemplo del uso de la observación y el experimento para conocer a la naturaleza. Sin embargo, en un esfuerzo por demostrar la racionalidad de tu trabajo, el filósofo Alexandre Koyré dijo desde 1939 que no hiciste tales experimentos (1).
Durante décadas, ésta fue la versión que la gran mayoría creyó; pero en 1961 apareció el primer artículo (2) que rebatió esa posición. En él Thomas Settle, un joven estudiante de posgrado en historia recreó el experimento del plano inclinado. Utilizando solamente materiales e instrumentos como los que debiste tener a la mano, construyó primero un dispositivo para medir el tiempo (hoy le llamamos cronómetro) por el volumen de agua que cae de un contenedor con un orificio pequeño. A continuación armó un plano inclinado con un canal, tal y como tú lo describes. Con ellos midió los tiempos que toma una pelota en recorrer el plano y logró resultados similares a los que tú reportaste.
Más adelante, en 1972, el historiador de la ciencia James MacLachlan reconstruyó otro de tus experimentos (3). También tratando de ceñirse a los materiales del siglo XVII, tomó una bola de cristal con un orificio muy pequeño, la llenó de vino, y la colocó sobre un recipiente lleno de agua de tal modo que el orificio estuviera abajo, en contacto con el agua. En los Discursos reportas que el vino bajaba lentamente, en delgados chorritos, mientras que el agua subía de igual manera, sin mezclarse, hasta quedar arriba el agua y abajo el vino. Koyré dijo que él no lo pudo hacer, pero MacLachlan lo logró, y además argumentó dónde estaba el problema del dispositivo de Koyré.
Uno de los argumentos de Koyré para defender su hipótesis de que no hiciste los experimentos es que no se conocían tus apuntes ni diagramas de esos experimentos. En 1973, Stillman Drake (4) fue a Italia y encontró varias hojas de tus apuntes que no fueron incluidos a la hora de publicar la Obras de Galileo. En particular, encontró este diagrama y datos experimentales de inercia horizontal y tiro parabólico. Reconstruyó este experimento y concluyó no sólo que seguramente lo hiciste, sino que además debiste hacer otros.

Desde entonces, muchos otros han pensado, experimentado y publicado sobre el tema. Hoy sabemos que en tu trabajo hay tres tipos de experimentos: reales, imaginarios y pensados. Los reales son los que sí llevaste a cabo. Pudiste haber hecho los imaginarios, pero los dejaste enunciados por su dificultad o porque no valía la pena hacerlos. En la tercera categoría quedan aquellos que en efecto eran nomás pensados.
(1) Koyré, A. (2005), Estudios Galileanos, Siglo Veintiuno Editores, México.
(2) Settle, T (1961), “An Experiment in the History of Science”, Science, Vol 133.
(3) MacLachlan, J. (1972), "A Test of an ‘Imaginary’ Experiment of Galileo's", Isis, Sept, 1973, vol 64, no 233.
(4) Drake, S. (1973), "Galileo's Experimental Confirmation of Horizontal Inertia: Unpublished Manuscripts", Isis, sept, vol 64, no 223.
domingo, 26 de julio de 2009
Vacaciones

En estos días hice dos viajes, uno breve a Lagos de Moreno y otro más largo a Rusia. El primero fue para dar una plática sobre ti como parte del seminario Ciencia, Arte y Religión organizado por la Universidad de Guadalajara.
No todo fue descanso, sin embargo, pues el próximo martes me toca dar una ponencia dentro del coloquio El legado de nuestros antepasados en el Instituto de Astronomía. Así que en esta última semana dediqué algo de tiempo a estructurar lo que quiero decir. Ya te contaré cómo salió.
domingo, 12 de julio de 2009
Ciencia ficción
Ahora se publican muchas novelas de este género, pero lo que no es usual es que estas historias tomen la forma de poema. Hace poco me encontré uno que podría ser de amor o bien una brevísima obra de ciencia ficción. Te pongo unos fragmentos, y te recomiendo todo el libro.
Nostalgia de Marte**
Demasiado atado a la gravedad terrestre
echo mi sueño entero a volar
hacia una plenitud que se corre al infrarrojo
Salgo disparado por la potencia precisa de la luz
por el vértigo espiral de cresta exacta
hacia la efímera lasitud de hondas longitudes
que se siembran en el vasto océano universal
...
En este estado del destiempo
atravesar cualquier atmósfera se vuelve un asunto de cuidado
Si no se encuentra el ángulo preciso
se pueden encender los aparejos
con secuencias acaso inéditas
acaso imaginables
a estas alturas del universo vagamundo
...
Por fin he llegado a Marte
para empezar de nuevo la historia de la navegación
de los encuentros deslumbrantes y el naufragio inevitable
que sea esta vez en la definitiva obscuridad
donde la luz se abata tanto
que ni siquiera le saque chispas al quebranto
...
*Lear, John (2005), El sueño de Kepler, DGDC-UNAM, México.
**Pintado, José Manuel (2003), Nostalgia de Marte, CONACULTA, México.
miércoles, 8 de julio de 2009
Nuestros antepasados
El legado astronómico de nuestros antepasados
Instituto de Astronomía, UNAM
28 a 31 de julio
Martes 28 de julio
10:00 Felipe Rivera y las explosiones en la astronomía
Luis Felipe Rodríguez
Centro de Radioastronomía y Astrofísica, UNAM
10:30 Luis Enrique Erro "de carne y hueso"
Jorge Bartolucci
Instituto de Investigaciones Sobre la Universidad y la Educación, UNAM
11:00 Francisco Javier Escalante Plancarte: observaciones de Marte
Francisco Mandujano
Facultad de Estudios Superiores Zaragoza, UNAM
12:00 Implantación astronómica. Una historia desconocida del México colonial
Marco Moreno
Instituto de Astronomía, UNAM
12:30 La astronomía en la posrevolución: un gallo que no se pela
Javier Balbuena
Facultad de Filosofía y Letras, UNAM
13:00 Quehacer astronómico de José Antonio Alzate
Alberto Saladino
Facultad de Humanidades. UNAM
13:30 Ser astrónomo en el Porfiriato
Susana Biro
Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM
14:00 Paris Pismis: Legado del primer astrónomo profesional del México moderno
Margarita Rosado
Instituto de Astronomía, UNAM
14:30 La astronomía y su utilidad para la Secretaría de Fomento
María Alejandra Sánchez Estrada* y María de la Paz Ramos Lara**
*Universidad Autónoma Metropolitana, Iztapalapa
**Centro de Investigaciones Interdisciplinarias de Ciencias y Humanidades, UNAM
