
Me encanta porque lleva al extremo la narrativa interior desde el punto de vista de un personaje: en este caso, un simpático vegetal. De paso, nos muestra algo de la vida de los demás habitantes de la estación.

Una vez más, este año habrá una noche de las estrellas en México. Como además 2011 es el año internacional de la química, el tema del evento es la composición química del universo. Puedes ver más información aquí.
A pesar de todo el trabajo que hacemos los astrónomos para convencer a los demás de que la posición de los astros no influye en el destino de los seres humanos, el efecto del planeta Venus en el nacimiento de la astronomía profesional mexicana demuestra lo contrario. Ve el artículo que escribí sobre el tema para el blog Historia de la Astronomía y dime qué te parece.
Encuentro con gusto que ya salió un artículo mío en la revista Elementos. Se trata de un texto que escribí para la serie de mesas redondas Galileo y Darwin: 400 años de herejías el año pasado, y que finalmente encontró, como diría Aristóteles, su lugar natural. Se llama "¿Para quién escribió Galileo?" y en él hago una relectura de cosas muy conocidas sobre tu vida, pero desde un punto de vista novedoso. Separando en tres etapas tu vida (matemático y profesor, filósofo en Florencia, filósofo "free-lance"), reviso la comunicación que sostuviste a través de una variedad de medios (clases, conferencias, debates, cartas, manuscritos, libros) con un muy diversos interlocutores (astrónomos, filósofos, cortesanos) y con propósitos también variados.
Galileo escribió para sí mismo, para sus estudiantes y colegas, para sus mecenas y contra sus enemigos. Sin proponérselo, también escribió para un público más amplio de su tiempo y para todos nosotros. A través del conjunto de sus documentos, nos ha dejado un detallado retrato de la Italia que le tocó vivir. Vemos las instituciones y sus tradiciones, las profesiones y sus prácticas, las personas y sus intereses. Y, dentro de este contexto, hemos podido constatar la importancia de las diversas formas de comunicación en el quehacer de eso que hoy llamamos ciencia.
A colleague of Galileo , Federico Cesi, wrote that Galileo's 38 hand-drawn images of sunspots "delight both by the wonder of the spectacle and the acuracy of expression." This is beautiful evidence.El otro libro que quiero leer en mis vacaciones está en el buró junto a mi cama desde hace meses, esperando pacientemente su turno. Se trata de una obra que he encontrado citada en muchos lugares interesantes y que creo que además de entretenido, me será muy útil. La jaula de la melancolía, del antropólogo mexicano Roger Bartra lleva el subtítulo: Identidad y metamorfosis del mexicano, con lo cual ya más o menos te puedes imaginar por dónde va.
Esto que ves es una galaxia chícharo verde y la historia de cómo fue descubierta me gustó tanto que te la quiero contar.


Se llama La hija de Galileo* y se centra en las cartas de tu hija Sor María Celeste que aún se conservan (¡tus respuestas se perdieron!). Está muy bien escrito y resulta entrañable saber lo que te gustaba comer o cómo disfrutabas cuidar de tu jardín. Pero a tus otros dos hijos Sobel les dedica cuando mucho un par de líneas.
y me preguntó qué dijiste acerca del cráter que aparece en el centro (un poco abajo). Le expliqué que no usaste el término cráter, que hablabas de un valle circular, y entonces me hizo una muy buena pregunta: ¿desde cuándo sabemos que las depresiones circulares que aparecen sobre la superficie de la Luna son cráteres de impacto?
Admirables maravillas
Galileo y el telescopio
Se muestran GRANDES Y MUY ADMIRABLES maravillas
y se invita a contemplarlas a todos.
Le puse el subtítulo para ubicar a los posibles lectores sobre el tipo de maravillas a tratar.
El editor, Heriberto Sánchez, propuso que el libro se llame simplemente Galileo y el telescopio. Este título, a pesar de ser claro e informativo, es bastante plano y sin chiste. Además, afortunadamente ya hay un libro que se llama así, de modo que ni siquiera hubo mucho que discutir. Insistí un poco (dentro del límite de lo cortés, claro) en que se quedara como lo había puesto inicialmente, y al final Heriberto me convenció de cambiarlo. Dijo algo muy cierto: que en los libros sobre ciencia utilizamos demasiado los términos como “increíble”, “maravilloso” o “divertido” y, como el contenido no siempre resulta serlo, hemos ido perdiendo credibilidad.
Platicamos un rato para tratar de buscar una alternativa. Le conté cómo en tu época había tantas novedades (desde continentes hasta ingredientes para la cocina) que no es una exageración decir que todos andaban permanentemente azorados. Repasé un poco lo que digo en el libro para tratar de extraer algunas palabras clave. Hablé de cómo entonces ya muchos estaban cuestionando los modelos tradicionales del universo; y cómo tú tuviste la suerte de dar con un instrumento que te permitió ver cosas nunca antes vistas y que ayudaron a la transformación de nuestra manera de entender el mundo. Resalté lo importante que fue tu manera de mirar las cosas y así llegamos a un posible título:
La mirada de Galileo
Todavía tengo un mes para darles el título definitivo, así que lo seguiré pensando. Además, da tiempo de que opines.
* Galileo - Kepler (2007), La gaceta sideral – Conversación con el mensajero sideral, Alianza, Madrid.



Resulta que generalmente las galaxias no viven solas, sino en grupos, y que el hacinamiento lleva a roces de varios tipos. Muchas galaxias son parte de una pareja que no siempre es pareja. Acá puedes ver cómo la grande, que es espiral, se está comiendo parte del material de la chica, que ya no tiene forma reconocible.

When I sketch the moon, it feels like my hands move through my eyes. My sight becomes my fingers and explores the lunar landscape.
(Cuando dibujo a la Luna, se siente como que mis manos se mueven a través de mis ojos. Mi vista se vuelve mis dedos y explora la superficie lunar.)
Su dibujo y sus palabras me recordaron las observaciones de la Luna que reporta
ste en 1610 en el delicioso librito Sidereus Nuncius*. Pero hace cuatrocientos años tú eras el primero en ver que la Luna tiene picos y valles con luces y sombras que cambian. Así que al mirar y dibujar también tenías que tratar de entender. Tus conclusiones fueron asombrosas. Para empezar la Luna no es perfecta y por lo tanto al menos uno de los cuerpos celestes viola lo establecido por Aristóteles 2000 años antes. Y, aunque suene simplón, si la Luna es como la Tierra, entonces la Tierra es como la Luna. Es decir, que la Tierra bien puede ser un planeta más.
*Galileo - Kepler (2007), La gaceta sideral – Conversación con el mensajero sideral, Alianza, Madrid.