miércoles, 28 de julio de 2010

El arca de Noé

Salí de vacaciones y llovía: mañana, tarde y noche, día tras día. Regreso y, ¡sigue igual!

Por lo visto, en mi ausencia hubo una junta de vecinos y decidieron empezar a reunir los animales. A pesar de que no están permitidos, ya tenemos dos gatos y dos pericos. No veo señales del arca...

Gracias a mi hermana, estuve unos días en Cuernavaca. Conocí su cocina remodelada para hospedar su nuevo negocio de pastelería. Participé en la producción de delicias y, por supuesto, en el consumo de las mismas.

Y gracias a Orhan Pamuk estuve en varios Estambules: el suyo de niño, el de ahora, y el de varios cronistas turcos y extranjeros a través de los siglos. Me quedo con ganas de conocer más acerca del imperio otomano. También me gustaría leer a los cronistas de mi ciudad, y ver cómo se compara lo que ellos vivieron con lo que yo conozco.

Ahora, en sólo tres días, ya estoy completamente reinsertada mi realidad. Regresé para encontrar que ya salió mi artículo sobre la historia del Observatorio en la revista ¿Cómo ves? Acto seguido empecé a escribir otro para la página argentina Historia de la Astronomía. Recibí una nueva tesis para revisar, y ya casi termino de preparar las lecturas y el cartel para el curso que daré este semestre. Mañana voy al archivo histórico para ver cómo van Aline y Carlos con el FOAN, y el viernes haré lo propio con Liliana en el Instituto de Astronomía.

¡Qué bueno es desconectarse, y qué bueno regresar!

miércoles, 30 de junio de 2010

Cometas simultáneos

El 15 de julio se proyectará en 20 sitios a la misma hora el documental El viaje del cometa del cual te platiqué hace unos días. ¡Vale mucho la pena!



Estará en:

Tijuana
Zacatecas
Oaxaca
Distrito Federal
San Luis Potosí
Aguascalientes
Xalapa
Mérida
La Paz
Tlayacapan
Torreón
Morelia
Pachuca
Monterrey
Quintana Roo
Durango
León
Dolores
Lagos de Moreno

Para informes sobre la proyección en cada lugar, escribir a: ivonnefuentes@hotmail.com

miércoles, 16 de junio de 2010

Una nova michoacana

La semana pasada fui al Centro de Radioastronomía y Astrofísica (CRyA) en Morelia a dar una charla sobre la historia del Observatorio Astronómico Nacional. Como siempre, me dio mucho gusto estar allá. Hubo buenas preguntas y se nota que están interesados en el pasado de su disciplina.

Al terminar, Yolanda Gómez y Luis Felipe Rodríguez me llevaron a Zinapécuaro para hacer turismo histórico-astronómico. Hace tiempo, Luis Felipe me había platicado de un tocayo suyo, Felipe Rivera, que descubrió una nova. Rivera, que fue un hombre importante de Zinapécuaro en su tiempo, era además astrónomo aficionado, ¡y amigo de Camille Flammarion!

En febrero de 1901 vio una estrella muy brillante en la constelación de Perseo que no estaba ahí antes. Desafortunadamente la nova GK Persei (como se conoce ahora) fue detectada y reportada antes por el escocés Thomas Anderson. Aún así, es un evento notable por lo que nos dice sobre la vida del México de entonces.

Hoy la casa de Rivera es un museo donde resguardan muchos de sus libros, documentos y objetos personales. Acá estamos registrándonos a la entrada de la casa-museo (Yolanda fue la fotógrafa de la expedición).



Nos contaron que Rivera tocaba el violín, y hacía reuniones musicales. También daba pláticas sobre astronomía en este patio que ves. Uno de los cuartos, llamado, Salón Urania tiene un techo increible, que han conservado como él lo tenía.



Me dio mucho gusto ver que el museo se está volviendo, además, el archivo histórico de Zinapécuaro. Al parecer una semilla de historia ha germinado ahí.

martes, 8 de junio de 2010

De motu

Puesto que pasaste tanto tiempo haciendo experimentos y reflexionando acerca del movimiento, estoy segura de que apreciarás este video que me recomendó mi amigo Leonardo.



Este tipo de máquina, que funciona por una serie de reacciones en cadena, se llama de Rube Goldberg por el caricaturista estadounidense que dibujaba máquinas complicadísimas para hacer tareas de lo más simples. La que te pongo ahora es la afortundada colaboración entre el grupo de rock OK Go, ingenieros de Syyn Labs y algunos miembros del laboratorio JPL de la NASA.

domingo, 23 de mayo de 2010

Viajar en cometa

Ayer fui a ver una película que me encantó. Se llama El viaje del cometa y se trata de Enoc y Mari, una pareja de profesores mexicanos jubilados que adaptan un camioncito para que sea su casa, lo bautizan Cometa y se dedican a viajar en él combinando el paseo con la divulgación de la astronomía. La cinta está basada en una historia real, que puedes seguir en el blog La estela del cometa.


Me llegó hasta le médula porque se trata de dos de las cosas que más me gustan: viajar y contarle maravillas a otros. Pero además creo que toca un punto muy sensible en un momento en que me está costando mucho trabajo creer en algo. En contraste con mi actual estado de ánimo, la convicción y la perseverancia de estos dos aventureros-divulgadores son una gran inspiración.

martes, 18 de mayo de 2010

De montañas y mutilaciones

Desde hace rato que se me antoja releer La monaña mágica, de Thomas Mann. La primera vez me prestó su libro mi amigo Ernesto, pero él ahora vive en Barcelona, así que volvérselo a pedir está un poco difícil. Busqué alguna versión en audio, pero nomás no hay, así que finalmente el sábado emprendí una peligrosa expedición a la librería.

Como me suele suceder, iba por uno y salí con tres libros. El primero, que prácticamente me asaltó a la entrada, se llama Ciudades Sitiadas. Cien años a través de una metáfora arquitectónica y está escrito por Johanna Lozoya, que fue mi compañera en la prepa y a quien no he visto desde entonces. Se me antoja mucho pero se quedará en la pila de los libros que guardo para vacaciones.

El siguiente libro que me llamó la atención entre las demasiadas opciones lleva el breve título de Viaje al Japón. Se trata de una nueva edición de Viaje de la Comisión Mexicana al Japón para observar el tránsito del planeta Venus por el disco del Sol el 8 de diciembre de 1874, escrito por Francisco Díaz Covarrubias (de quien ya te he platicado antes).

Lo tomé sin dudar, pues se trata de una obra muy importante en la historia del inicio de la astronomía mexicana de la cual sólo he leído algunas partes porque es de difícil acceso. Camino a casa me iba imaginando el lujo de leer este libro completito en la comodidad de mi sillón favorito, y sufrí una gran desilusión al encontrar que esta nueva edición está incompleta. Y es que resulta que el editor, Hugo Diego, decidió omitir "las reflecciones y anotaciones de índole científica, dado su carácter de conocimiento especializado."

El resultado de esta mulitación arbitraria es, a mi parecer, otra obra completamente diferente de la original. Contiene el relato de un viaje que no se entiende (o, peor aún, se entiende mal), puesto que le han quitado la motivación, el eje mismo del viaje.

Y bueno, también encontré La montaña mágica, y ya estoy completamente sumergida en el ambiente de aquella fría montaña a donde iban a curarse los tuberculosos a principios del siglo XIX.

miércoles, 12 de mayo de 2010

¿Según quién?

Mañana empieza el taller de historia de la ciencia del cual te había platicado. Tendremos dos días de trabajo en los cuales compartiremos lo que sabemos del desarrollo de cada disciplina, y de las maneras en que se han escrito sus historias.


Esta Jornada Académica está organizada por el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, junto con el Institut de Recherche pour le Développement y debe ser muy interesante (siempre y cuando todos hayan hecho su parte, claro).

Lo que me toca a mí es una revisión de la historiografía de la astronomía en México. Es decir que voy a mostrar quiénes han escrito historias de la astronomía y tratar de analizar el panorama que resulta de verlas todas juntas. A muy grandes rasgos, lo que encontré en mi revisión es que hay dos tipos de historias: aquella escritas por los astrónomos, y aquellas escritas por los historiadores. Y, como te podrás imaginar, los textos de cada grupo son bien diferentes.

Del primer grupo hay muchos ejemplos, escritos para todo tipo de conmemoraciones como celebraciones nacionales (como nuestro tricentenario) o aniversarios astronómicos (en los cumpleaños del Observatorio Astronómico Nacional). Además, hay algunas memorias más personales. En todos estos textos se enfatizan los logros y las aportaciones de la astronomía para la ciencia y el país.

En el segundo grupo de historias, en cambio, hay muy pocos textos, y esto es reflejo de la escasez de historiadores de la astronomía aquí. Estos trabajos se enfocan en algún fenómeno en particular, como el aspecto social, o los instrumentos, o el lado de la comunicación pública. Lo que pretenden es arrojar luz sobre el asunto para así entenderlo mejor.

Lo que más me interesa es abrir a debate lo que falta, ¡que es mucho! A ver qué tal se pone la discusión.

domingo, 9 de mayo de 2010

La tarea

Se acerca el final del semestre y, con los pocos estudiantes que nos quedan, empezamos a preparar su trabajo final. A lo largo del semestre han escrito lo que mi amigo Alejandro llama un "bote pronto", es decir un breve ensayo que parte de alguna idea contenida en el artículo que leyeron cada semana. El propósito de estas tareas es que, suponiendo que han leído con cuidado y entendido el artículo (ya sé, un supuesto bastante fuerte!), ejerciten su capacidad de reflexionar y expresarlo por escrito.

Ahora, para terminar, quiero que hagan otro ejercicio: plantear un proyecto de investigación. Cada quién debe seleccionar una parte de tu obra y hacerse una pregunta. A continuación deberán tratar de imaginar el camino a tomar para responderla.

Como somos tan pocos, Aline y yo hemos decidido que también haremos un planteamiento de proyecto cada quién. Yo quiero abordar algo que atisbé mientras preparaba mis libros sobre tu trabajo, pero que no tuve tiempo de mirar con cuidado. Me llaman la atención las portadas de tus libros y quiero entender el significado de cada parte de ellas.

La mayoría de las portadas tienen el formato que supongo era el usual en tu época, como por ejemplo la del libro que explica el funcionamiento del compás geométrico militar que tú perfeccionaste.






Llevan el título de la obra, el nombre del autor y sus credenciales, el nombre de la persona a la cual se dedica y el lugar donde se publicó. Además, todos contienen un emblema, un grabado cuyas partes seguramente contienen mucha información representada gráficamente. Ésta es una de las partes que quiero entender mejor.

Hay dos portadas que son muy diferentes a ésta, que creo que es estándard. La de Il Saggiatore me da la sensación de ser más bien como un monumento:



Está repleta de información: como los telescopios, las abejas del emblema de Mafeo Barberini (Urbano VIII), el lince de la Academia de los Linceos, la representación de la filosofía y las matemáticas. Pero hace falta saber mucho más para entender bien cómo se integran todas estas partes, y qué imagen querías proyectar con el conjunto.

La portada de los Diálogos sobre los dos grandes sistemas del mundo ocupa dos páginas. La primera tiene el formato más estándard, y la segunda es nuevamente muy gráfica, pero con una forma muy libre:



Quiero entender, pues, qué significan las partes que integran estas portadas. Pero también me interesa seguir cómo se van transformando a lo largo del tiempo. Estoy segura de que reflejan quién eras en cada momento y quién querías ser. Por ejemplo, a lo largo de tus obras, debajo de tu nombre aparecen títulos distintos:

En el Compasso eras:
Noble florentino yprofesor de matemáticas
en el Estudio de Padua
en Sidereus Nuncius:
Patricio florentino y profesor de la Universidad de Padua
en el Discorso sobre los cuerpos que flotan:
Filósofo y matemático del Gran Duque de la Toscana
en las Manchas Solares:
Noble florentino, filósofo y matemático del Gran Duque
en Il Saggiatore:
Académico Linceo, Noble Florentino
y filósofo y matemático del Gran Duque
en los Diálogos:
Matemático del Estudio de Pisa y filósofo
y matemático del Gran Duque
y, por último, en los Discorsi, solamente:
Filósofo y matemático del Gran Duque
- o -
Este martes expondremos nuestros proyectos para oir los comentarios de los demás. Ya te contaré qué opinan los otros de lo que me interesa investigar.

sábado, 24 de abril de 2010

De la jaula al laberinto


Antes de que se acabe abril, intentaré ponerme al corriente contigo. En Semana Santa me fui (bueno, me quedé) de vacaciones y leí muchísimo. Por un lado, terminé el divertidísimo audiolibro The Screwtape Letters, de C.S. Lewis, al que llegué después de leer su conmovedor A Grief Observed. De niña leí todos sus libros de aventuras y fantasía, y no sabía que también escribió esto otro. Aunque no comparto en absoluto su perspectiva desde la religión, me deleité en su sentido del humor en la primera obra y me sorprendí por la profundidad y claridad de su introspección en la segunda. Seguro que buscaré otras obras suyas.

Como planeaba, leí el ensayo sobre la mexicanidad de Roger Bartra, La jaula de la melancolía. Disfruté tanto la forma como el contenido. Me abrió los ojos acerca de muchas cosas que no había pensado y, mejor aún, me dejó con muchas preguntas sin contestar. Al inicio de este texto publicado en 1987, el autor se hace una pregunta que es especialmente pertinente en este año de celebración tricentenaria:

¿Vamos a entrar en el tercer milenio con una conciencia nacional que es poco más que un conjunto de harapos procedentes del deshuesadero del siglo XX, mal cosidos por intelectuales de la primera mitad del siglo XX que pergeñaron un disfraz para que no asistamos desnudos al carnaval nacionalista?

Me quedo con ganas de leer muchas de las obras que cita Bartra, entre ellas El laberinto de la soledad de Octavio Paz. Es otro de esos que está aquí, en una repisa, esperando a que le toque su turno.

El libro de Tufte, en cambio, simplemente no me agarró y creo que se debe a que este gran autor empieza a repetirse. ¿Cómo hacer para evitarlo, para conservar esa "beginner's mind" de la que habla Suzuki? Una manera que se me ocurre es dejar del lado el tema viejo y empezar con uno nuevecito. Otra, un poco más difícil, sería abrirse para dejar entrar otros puntos de vista a nuestro trabajo.

Y después de ese brevísimo descanso, volví a ser engullida por el remolino de juntas-fechas límite-clases-artículos-dictámenes-seminarios del cual me asomo hasta hoy para escribirte. La última novedad de trabajo es que estoy organizando un pequeño archivo sobre una parte más reciente de la historia de la astronomía en México. Se trata de los (pocos) documentos que nos quedan del astrónomo estadounidense Harold Johnson, quien trabajó en el OAN en la década de los 70's. Gracias a Salvador Cuevas, conservamos algunas cartas y diagramas de instrumentos que están en tan mal estado, que hay que empezar por limpiarlos. Estoy haciendo esto en el Instituto de Astronomía, y el martes salí de ahí empanizada de polvo y quién sabe qué otras cosas. Cuando haya avanzado un poco más, te platico.

Sobre mi curso en la Facultad de Ciencias en el que estamos revisando la historia de tu vida y obra, sólo te puedo contar que me quedan algo así como 1.5 estudiantes. Esto no es porque lleguen al salón fragmentos de personas, sino porque la población es muy variable. Para la explicación de este curioso fenómeno también tendré que hacer algún promedio, pues oscilo entre flagelarme por incompetente y despreciarlos por holgazanes.

domingo, 11 de abril de 2010

Otra noche de estrellas

Creo que ya te lo había comentado: uno de los mejores resultados del Año Internacional de la Astronomía es que muchas de las actividades que se iniciaron entonces se van a seguir haciendo.


Dado el gran éxito que tuvo la noche de las estrellas de 2009, se prepara una nueva para este año. Será el sábado próximo, 17 de abril, en muchas sedes por todo el país. Puedes ver los detalles en:


http://www.nochedeestrellas.org.mx/estrellas_2010/

domingo, 4 de abril de 2010

Mes de poemas

Como recordarás, abril es un mes de poemas. Gracias al programa Poem a Day de la editorial Knopf, todos los días de abril encuentro un poema en mi buzón. El de ayer es parte del libro Where's the Moon, There's the Moon de Dan Chiasson, y me parece muy apropiado para volver al trabajo:

Next

If you can orbit the planet, why can't you see
what makes the human heart happy?
Is it art or is it sex?
Or is it, as I suspect, just keeping going

from next thing to next thing
to next thing to next thing
to next to next to next to next
pulsating stupidly to outlast time?